El intento por defraudar a una compañía de seguros mediante una simulación quedó al descubierto en las últimas horas tras una investigación policial y judicial que desbarató el relato inicial del propietario de un automóvil. Un hombre de 49 años, que se había presentado formalmente en una seccional policial para denunciar el supuesto robo de su vehículo, terminó imputado en una causa penal por los delitos de falsa denuncia y tentativa de estafa, luego de que las pruebas reunidas por los investigadores contradijeran de forma categórica su versión de los hechos.

El episodio se inició cuando el sujeto se dirigió a radicar la exposición por el presunto hurto de su Citroën C3 Aircross. Con el comprobante oficial en su poder, el automovilista se comunicó de inmediato con la empresa aseguradora con la intención de activar los mecanismos indemnizatorios y percibir el resarcimiento económico correspondiente a la pérdida total de la unidad. Sin embargo, la activación del protocolo habitual para este tipo de siniestros encendió las alertas en el área de investigaciones de la dependencia policial interviniente, que comenzó a recopilar elementos para verificar la veracidad de la maniobra.

Las contradicciones que derrumbaron la coartada

El avance de la pesquisa requirió un meticuloso trabajo sobre el terreno que incluyó el relevamiento de cámaras de seguridad públicas y privadas, el análisis de las rutas declaradas por el denunciante y la recepción de testimonios clave en el vecindario. Con el correr de las horas, los uniformados comprobaron que el rodado jamás había estado en el lugar ni en la franja horaria señalada en la exposición judicial. La acumulación de pruebas técnicas pulverizó la coartada del propietario, evidenciando que se trataba de una maniobra premeditada para obtener un rédito económico indebido en perjuicio de la firma aseguradora.

Ante los elementos probatorios reunidos, las actuaciones fueron derivadas a la fiscalía especializada en Delitos Económicos en turno, desde donde se dispuso la notificación formal de la formación de una causa penal al sospechoso. Si bien el avance del expediente continuará en los tribunales ordinarios, los investigadores remarcaron que este tipo de maniobras fraudulentas no solo implican un delito de índole penal, sino que también sobrecargan los recursos operativos de las fuerzas de seguridad y de la justicia provincial al desviar la atención de hechos delictivos reales.