El Poder Ejecutivo reestructuró la conducción de una de las áreas más sensibles del Estado nacional tras oficializar la designación de Diego Masaragian al frente de la Secretaría Nacional de Discapacidad. El movimiento en el gabinete se produce como consecuencia directa de la salida ineludible de Pablo Di Liscia, el anterior titular del área, quien debió apartarse de sus responsabilidades institucionales a raíz de las secuelas físicas sufridas en un fuerte accidente automovilístico registrado en las últimas semanas de septiembre.
La llegada de Masaragian al puesto clave se oficializó desde el Ministerio de Salud, cartera que conduce Mario Lugones, en una jornada donde la dinámica administrativa experimentó giros imprevistos. Horas antes de la confirmación definitiva del nuevo titular, la estructura ministerial había dispuesto una cobertura temporal mediante la designación interina de Rodrigo Sbarra, secretario de Gestión Administrativa, a través de una resolución interna que buscaba evitar baches operativos. Sin embargo, la cúpula sanitaria optó por otorgarle estabilidad institucional al cargo con un nombramiento permanente que apunta a sostener el ritmo de las políticas vigentes sin demoras burocráticas.
Una trayectoria ligada a la administración sanitaria y los hospitales nacionales
El flamante secretario llega a la cartera de Discapacidad con un recorrido reciente en la estructura pública nacional, donde se desempeñaba desde mediados de 2025 como Administrador Nacional de Establecimientos de Salud. Desde esa posición estratégica, su órbita de responsabilidad abarcó la supervisión operativa y presupuestaria de complejos nosocomios de referencia federal como el Hospital Posadas, el Sommer, el Ramón Carrillo y el Bonaparte, además de coordinar el Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur. Esa experiencia previa en la gestión de recursos críticos pesó en la decisión ministerial para ungirlo en el nuevo rol.
Los lineamientos trazados por la administración central para esta nueva etapa priorizan la profundización de los esquemas de fiscalización y control sobre las prestaciones médicas y sociales. En los despachos oficiales remarcan que el objetivo central consiste en acelerar la optimización de los circuitos administrativos, intensificando las auditorías sobre los fondos asignados a las coberturas integrales. Con este reacomodamiento, el equipo de salud busca estabilizar un organismo clave en la asistencia a sectores vulnerables, atravesado históricamente por demandas complejas de financiamiento y tensiones presupuestarias recurrentes en el vínculo con los prestadores privados y las obras sociales.




