El peronismo territorial de la provincia de Buenos Aires comenzó a acelerar su estrategia de expansión más allá de sus bastiones históricos. La denominada Liga de Intendentes, un espacio que articula gestiones locales con la aspiración explícita de disputar el recambio gubernamental en el territorio bonaerense, puso en marcha una hoja de ruta orientada a conquistar los distritos donde gobiernan fuerzas opositoras, conocidos en la jerga partidaria como los territorios sin tierra. Con recorridas frecuentes, plenarios y cumbres regionales, los jefes comunales buscan tejer un entramado político que les permita robustecer su volumen electoral de cara a los próximos años.

En este marco, una de las figuras clave del espacio, el intendente de Lomas de Zamora y vicepresidente del Partido Justicialista bonaerense, Federico Otermín, encabezó recientemente una serie de incursiones en el interior provincial. Su paso por San Miguel del Monte, acompañado por dirigentes seccionales y legisladores provinciales, evidenció la voluntad de muscular la presencia territorial en zonas donde el peronismo local necesita reorganizarse tras derrotas electorales previas. La estrategia combina el respaldo a las referencias partidarias locales con una intensa agenda de contacto con sectores productivos, comerciales y turísticos afectados por el actual escenario macroeconómico.

La resistencia territorial frente al modelo nacional

El raid político de la Liga no se limita a un armado electoral tradicional, sino que se sustenta en un discurso fuertemente crítico hacia la administración de Javier Milei. Durante las recorridas por localidades del interior, los referentes del espacio apuntan contra el impacto real de las políticas de ajuste en las economías regionales. Desde el peronismo bonaerense sostienen que la contracción del consumo interno, la paralización de la obra pública y la apertura comercial golpean con especial dureza a los municipios pequeños y medianos, cuya subsistencia depende en gran medida del turismo de cercanía, el comercio minorista y las cadenas agroalimentarias locales.

“Al principio la motosierra parecía divertida en la tele, pero en la realidad lo que se recortó fueron los jubilados, las personas con discapacidad y los trabajadores”, señaló Federico Otermín durante su paso por Monte, al cuestionar el rumbo económico nacional y contraponer un modelo basado en el desarrollo productivo y la integración comunitaria.

Este diagnóstico compartido sirve como argamasa para unificar a dirigentes seccionales que, hasta hace poco tiempo, mantenían diferencias o funcionaban de manera aislada. La figura de intendentes alineados con la gestión provincial, como Nicolás Mantegazza en San Vicente, es utilizada por el espacio como un modelo de gestión anclado en la cercanía y la contención social en contextos de crisis. A esto se suma el trabajo de articulación legislativa que aportan dirigentes como el diputado provincial Juan Pablo de Jesús, encargado de traducir las demandas territoriales en herramientas institucionales dentro de la Legislatura bonaerense.

Perspectivas hacia el horizonte electoral de 2027

El despliegue territorial de la Liga de Intendentes responde a una lectura estratégica del mapa político bonaerense. Para construir una opción competitiva que aspire a retener la gobernación, el peronismo comprende que no basta con asegurar los votos del conurbano profundo, sino que resulta indispensable recortar la diferencia en las secciones electorales del interior, donde históricamente el voto rural y de las ciudades medianas ha tendido a inclinarse hacia propuestas no peronistas.

Con paradas previas en distritos como Lincoln y Bahía Blanca, la Liga consolida un formato de intervención política que prioriza el contacto directo con cámaras empresarias locales, sindicatos, cooperativas y referentes barriales. En paralelo, la búsqueda de consolidar liderazgos locales competitivos en cada municipio opositor apunta a evitar la dispersión de votos y a construir una alternativa unificada. De este modo, el espacio busca posicionarse como el eje ordenador del peronismo bonaerense, estructurando una oferta política que combina la gestión municipal cotidiana con la confrontación ideológica y económica con el modelo libertario nacional.