El papa León XIV fue operado con éxito este martes en el Policlínico Gemelli de Roma, donde se le practicó una intervención quirúrgica mediante una técnica videoasistida para extirparle el lóbulo inferior del pulmón derecho. El parte médico oficial confirmó que el examen histológico posterior confirmó que la lesión extirpada correspondía a un adenocarcinoma pulmonar, un diagnóstico que ya había sido contemplado por los especialistas a partir de los estudios preoperatorios previos y que obligó a reestructurar de manera transitoria la agenda oficial del Vaticano.
La cirugía, que se prolongó por espacio de noventa minutos dentro de un procedimiento general de tres horas, estuvo encabezada por el equipo médico liderado por el profesor Stefano Margaritora. Tras despertar con normalidad y cumplir con el período inicial de observación posquirúrgica, el pontífice de 71 años regresó por sus propios medios a su habitación ubicada en el décimo piso del centro asistencial romano, un sector especialmente acondicionado y custodiado por fuerzas de seguridad italianas y la gendarmería de la Santa Sede.
La salud papal y el fantasma de las grandes internaciones en Roma
La elección del Policlínico Universitario Agostino Gemelli no representa una novedad dentro de la historia contemporánea de la Iglesia católica. Inaugurado en la década del sesenta e históricamente vinculado a la Universidad Católica del Sagrado Corazón, el establecimiento sanitario se consolidó como el centro de cabecera para la salud de los sumos pontífices desde el atentado sufrido por Juan Pablo II en la primavera europea de 1981. Aquel episodio transformó al décimo piso del hospital en una suerte de sede vaticana auxiliar, un precedente que luego repetirían de manera sistemática tanto Juan Pablo II como su sucesor Francisco durante sus sucesivas y complejas hospitalizaciones.
La intervención quirúrgica actual se produjo luego de que los profesionales detectaran un nódulo circunscrito durante chequeos de rutina, un hallazgo incidental que suele presentarse sin sintomatología previa y que requirió una evaluación minuciosa para descartar mayores riesgos. La detección temprana, celebrada tanto por el entorno papal como por la secretaría de Estado, constituyó el factor determinante para proceder a la extirpación quirúrgica sin demoras, apostando a una resolución rápida antes de que el cuadro pudiera derivar en complicaciones de mayor gravedad institucional y sanitaria.
Incertidumbre en torno a la gira internacional y los compromisos institucionales
A pesar de que el Vaticano estimó un plazo de recuperación aproximado de una semana antes de recibir el alta médica definitiva, la salud del pontífice generó interrogantes inmediatos respecto de la gira internacional proyectada para principios de noviembre. El cronograma oficial contempla una visita oficial que incluirá paradas en Uruguay, Perú y la República Argentina, con un arribo a territorio nacional agendado inicialmente para el próximo 8 de noviembre, en el marco de una serie de actividades de alto impacto político y pastoral.
Desde la secretaría de Estado que encabeza el cardenal Pietro Parolin transmitieron mensajes de cautela y serenidad, destacando la tranquilidad con la que el Papa afrontó el procedimiento quirúrgico y las expectativas favorables de los médicos tratantes. No obstante, las audiencias públicas y los eventos previstos en Roma durante las próximas dos semanas sufrieron cancelaciones y postergaciones transitorias, supeditadas por completo a los informes que el cuerpo médico emita sobre la evolución clínica del líder religioso en su convalecencia dentro del centro médico romano.




