El impacto de la inflación y la actualización de tarifas golpea de lleno a los sectores medios que utilizan un vehículo particular para sus traslados cotidianos. Sostener un automóvil con una década de antigüedad demanda en la actualidad un piso superior a los 500.000 pesos mensuales, una cifra que deja atrás el salario mínimo vital y móvil y compromete seriamente el presupuesto de los hogares.
De acuerdo con los relevamientos elaborados por especialistas económicos, el principal componente que motoriza este gasto es el consumo de combustible. Para un uso moderado y traslados habituales dentro del ejido urbano, el desembolso destinado a la nafta trepa hasta los 290.000 pesos por mes, un valor sujeto a las constantes modificaciones que experimentan los surtidores en las estaciones de servicio de todo el país.
A este rubro elemental se le deben añadir las obligaciones legales y de protección patrimonial. La patente para un vehículo radicado en territorio bonaerense ronda los 16.000 pesos mensuales, mientras que las pólizas de seguros contra terceros se ubican en promedio en los 110.000 pesos. Aquellos conductores que optan por coberturas más amplias contra todo riesgo o esquemas con franquicia enfrentan cifras que pueden duplicar ese monto.
El peso de los imprevistos mecánicos y el alquiler de espacios
El análisis financiero del mantenimiento vehicular también contempla la necesidad de constituir un fondo de reserva para hacer frente a contingencias mecánicas, service periódicos y reemplazo de piezas de desgaste habitual. Los especialistas sugieren prorratear intervenciones correctivas como reparaciones de chapa y pintura o composturas de motor que fácilmente superan los setuan mil pesos, distribuyendo el impacto a lo largo de los doce meses del año.
Más de quinientos mil pesos para empezar a hablar tenés que tener para poder mantener un auto de manera mensual, contemplando los gastos fijos indispensables y una previsión para eventuales roturas mecánicas.
A todo este esquema se suma un factor determinante para quienes residen en zonas urbanas densamente pobladas: la disponibilidad y costo del estacionamiento. Alquilar una cochera en grandes centros urbanos añade entre 80.000 y 200.000 pesos adicionales al presupuesto básico. Esta sumatoria de obligaciones financieras profundiza la brecha con los ingresos promedio de la economía formal, obligando a muchos propietarios a replantearse la utilidad y la sustentabilidad de contar con un vehículo propio frente al encarecimiento generalizado de los servicios y bienes de consumo.




