El suministro eléctrico en la región vuelve a estar en el centro de la escena tras una nueva serie de cortes que afectaron a múltiples sectores del partido de La Plata. Las interrupciones, que en algunos casos se prolongaron por más de seis horas consecutivas, reavivaron el descontento de los usuarios hacia la empresa prestataria Edelap, quienes denuncian una combinación insostenible entre tarifas elevadas y deficiencias crónicas en la infraestructura de distribución.

Las quejas se replicaron con fuerza tanto en las zonas periféricas como en sectores del casco urbano. En el barrio La Hermosura y en las inmediaciones del desarrollo urbanístico Procrear, particularmente sobre la traza de diagonal 133 entre 645 y 646, los residentes reportaron una caída abrupta del servicio que paralizó la actividad cotidiana de los hogares. A este cuadro de situación se sumaron reportes similares provenientes de Barrio Norte, evidenciando que las fallas operativas no responden a un evento puntual y aislado, sino a una vulnerabilidad estructural que impacta de forma transversal en el distrito.

Tarifas elevadas y deterioro del servicio

El malestar ciudadano excede la molestia temporal ocasionada por la falta de energía y se ancla en una profunda asimetría económica. Durante las últimas semanas, las facturas domiciliarias experimentaron subas exponenciales que superan holgadamente los ingresos promedio de los hogares de la región. Residentes afectados señalaron que las boletas mensuales alcanzan montos cercanos a los 300.000 pesos, una cifra que contrasta de manera directa con la calidad de una prestación que falla de manera sistemática ante exigencias térmicas moderadas o por simples fallas de mantenimiento.

“En La Hermosura llevamos seis horas sin luz. Edelap, un desastre. Siempre tenemos cortes y las facturas son de 300 mil pesos mensuales”, expresó una vecina afectada por la interrupción, sintetizando el humor social imperante en las barriadas platenses.

La reiteración de estos episodios expone las dificultades de fiscalización sobre las empresas concesionarias y la falta de garantías para los consumidores, que quedan a merced de cronogramas de reposición inciertos. Hasta el momento, los canales oficiales de la prestataria no emitieron comunicados detallando las causas técnicas específicas de las fallas ni los plazos ciertos para la normalización total en cada uno de los nodos afectados, profundizando la incertidumbre entre los usuarios.

Un problema estructural sin respuestas definitivas

El trasfondo de esta problemática remite a años de postergación en las inversiones de modernización de redes de media y baja tensión, un déficit que se acumula mientras los cuadros tarifarios se actualizan periódicamente por disposición de los organismos de control provincial. Para los habitantes de La Plata, Berisso y Ensenada, la ecuación se vuelve cada vez más compleja: pagar tarifas dolarizadas o indexadas a la inflación a cambio de un servicio que se interrumpe de forma recurrente durante todo el año, afectando no solo el confort domiciliario sino también la conservación de alimentos, el funcionamiento de electrodomésticos y la actividad de pequeños comercios de cercanía.

Mientras persistan las demoras en las respuestas operativas, los usuarios evalúan distintas formas de canalizar sus reclamos colectivos ante el Organismo de Control de Energía de la Provincia de Buenos Aires (Oceba), exigiendo sanciones efectivas y planes de inversión obligatorios que mitiguen la fragilidad del sistema eléctrico local de cara a los meses de mayor demanda estacional.