La histórica y peligrosa práctica de utilizar el carril de emergencia como un atajo exclusivo para automovilistas impacientes comenzó a sufrir un freno significativo en las principales autovías que conectan el territorio bonaerense con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En el marco de un despliegue operativo coordinado por los organismos de control vial, cerca de dos mil conductores ya fueron sancionados por circular de manera ilegal por la banquina, una maniobra que no solo infringe la normativa vigente, sino que colapsa una vía vital para ambulancias, bomberos y vehículos de asistencia ante siniestros.

Las acciones de fiscalización, que combinan patrullajes dinámicos en motocicletas y puestos de control fijos, se concentran en corredores de alta densidad vehicular como la Autopista Panamericana, el Acceso Oeste y la Autopista Buenos Aires–La Plata. Esta última traza, fundamental para la conectividad diaria de miles de platenses que viajan por motivos laborales o académicos hacia la capital del país, encabeza junto al resto de los accesos metropolitanos el registro de infracciones labradas en las últimas semanas.

La trastienda de los operativos y los intentos de coima

Durante los procedimientos de fiscalización cotidiana, los inspectores viales se enfrentan habitualmente a un amplio abanico de excusas por parte de los infractores. En uno de los operativos más resonantes montados sobre la Panamericana, un automovilista interceptado tras ser captado infraganti justificó su accionar argumentando un supuesto cansancio frente a la conducta de otros conductores. Sin embargo, la situación escaló rápidamente cuando, lejos de asumir la falta, el infractor intentó sobornar al personal de seguridad ofreciendo dinero en efectivo para evitar la confección del acta correspondiente.

El intento de cohecho fue rechazado de manera categórica por los agentes, quienes procedieron a labrar la multa pertinente y a dejar constancia del episodio. Este tipo de situaciones expone una problemática cultural profunda en torno al respeto por las normas de tránsito, donde la transgresión busca legitimarse bajo el argumento de que "todos lo hacen", naturalizando una falta que pone en riesgo la seguridad colectiva.

Junto a la invasión sistemática de las banquinas, los controles exhaustivos permitieron detectar otras infracciones graves que complican la seguridad en las rutas. En el mismo periodo operativo, las autoridades sancionaron a cientos de conductores por circular sin la chapa patente colocada o con placas intencionalmente adulteradas, una maniobra delictiva orientada a eludir los sistemas de fotoselección y los radares de velocidad. Asimismo, la manipulación de teléfonos celulares al volante continúa figurando entre las faltas más recurrentes y peligrosas detectadas por los inspectores.

“Buscamos ordenar el tránsito, recuperar el respeto por las normas y desalentar prácticas peligrosas y deshonestas que afectan a millones de personas todos los días”, remarcaron desde el organismo nacional de control.

Desde la cartera de seguridad vial confirmaron que los operativos continuarán de manera sostenida e impredecible en los distintos ingresos al conglomerado metropolitano. El objetivo central de estas medidas es devolverle a la banquina su función exclusiva como vía de escape y asistencia ante emergencias, desterrando definitivamente la percepción de impunidad con la que operan aquellos conductores que priorizan ganar unos minutos a costa de la seguridad vial de toda la comunidad.