El costo de vida en el distrito metropolitano experimentó un repunte durante septiembre al ubicarse en el 1,8%, lo que interrumpió la tendencia a la baja que se había observado en el registro del mes anterior. De acuerdo con el relevamiento oficial difundido este martes, el indicador acumula un incremento del 23,7% en los primeros nueve meses del año, mientras que la variación interanual ya trepa al 32,9%, marcando el pulso económico que anticipa la medición a escala nacional.

El comportamiento de los precios estuvo traccionado principalmente por el sector de los servicios, que marcó un avance promedio del 2%, superando el ritmo de los bienes, que se ubicaron en el 1,6%. Esta dinámica metodológica vuelve a poner de manifiesto las diferencias estructurales entre el índice que elabora el Instituto de Estadística y Censos porteño y la canasta que utiliza el organismo nacional, la cual otorga una mayor ponderación a los bienes de consumo masivo debido a la antigüedad de su base de referencia estadística.

Los rubros que traccionaron el índice

Al desagregar los datos, el sector de alimentos y bebidas no alcohólicas se movió por encima del nivel general al registrar una suba del 2,1%, aportando casi cuatro décimas al índice mensual. Al interior de esta división, el factor determinante fue el fuerte incremento registrado en verduras, tubérculos y legumbres, que saltó un 11,3%, mientas que los cortes cárnicos y los productos lácteos mostraron variaciones más moderadas del 1,3% y el 1,9% respectivamente.

Por otra parte, la categoría que nuclea a la vivienda, el agua, la electricidad, el gas y los demás combustibles volvió a mostrar una incidencia significativa con un incremento del 2,3%. Este comportamiento respondió de manera directa a la actualización en las tarifas de servicios públicos, el impacto de los contratos de alquiler y la suba en el valor de las expensas comunes en los edificios de propiedad horizontal, rubros que continúan presionando los presupuestos de los hogares.

Impacto en salud, educación y estacionales

El informe oficial también reflejó subas notorias en sectores regulados y de la economía cotidiana. El rubro salud avanzó un 2,2% como consecuencia de los ajustes aplicados en las cuotas de las empresas de medicina prepaga, al tiempo que educación experimentó un repunte del 2,9% impulsado por las modificaciones en los aranceles de los establecimientos de enseñanza formal de gestión privada.

En paralelo, los precios estacionales mostraron un repunte del 2,3%, destacándose la reversión en la tendencia del rubro indumentaria, que tras meses de desaceleración acompañó el incremento general del mes. En contrapartida, sectores como el transporte, el equipamiento para el hogar y la división de restaurantes y hoteles se mantuvieron por debajo de la media general, amortiguando parcialmente el impacto inflacionario del período.

Con estos registros sobre la mesa, la atención del mercado y de los equipos económicos se traslada ahora a la inminente publicación del índice oficial por parte del INDEC. El dato nacional servirá para contrastar si la disparidad entre bienes y servicios observada en el ámbito metropolitano se replica a lo largo del territorio nacional o si existen atenuantes regionales que modifiquen la trayectoria de los precios en la antesala del último tramo del año.