La atención sanitaria para los jubilados y pensionados atraviesa un momento crítico marcado por turnos médicos cada vez más espaciados, restricciones en las prestaciones odontológicas y serias dificultades en las farmacias. La combinación de aranceles desactualizados, demoras en los pagos y la pérdida del poder adquisitivo de los haberes previsionales ha impactado de lleno en la calidad de vida de los afiliados al Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI).
En la práctica diaria, conseguir una cita con especialistas se ha transformado en un obstáculo constante para los adultos mayores. Las agendas de los profesionales se reducen ante la falta de incentivos económicos, lo que estira los tiempos de espera a límites inaceptables para pacientes que requieren seguimiento médico continuo por patologías crónicas.
"Cuando decís que tenés PAMI comienzan las dificultades. La agenda de los médicos se achica y los turnos que te dan son para esperar un tiempo más que prolongado", expresó un afiliado al describir la realidad cotidiana en los consultorios.
Del otro lado del mostrador, la situación de los prestadores tampoco ofrece margen de sostenibilidad. Los médicos de cabecera perciben una cápita mensual cercana a los 2.100 pesos por cada paciente asignado, un valor que consideran insignificante para cubrir los gastos operativos básicos de un consultorio. En el ámbito odontológico, el escenario derivó en medidas de fuerza con la suspensión de turnos programados por parte de asociaciones gremiales, luego de que las negociaciones fijaran una cápita de 374 pesos que permaneció congelada durante más de un año.
El impacto en farmacias y el reclamo gremial
El malestar también se extiende al sector farmacéutico, donde advierten sobre atrasos financieros por parte de la obra social nacional y un fenómeno social alarmante: jubilados que deben elegir qué medicamentos comprar debido a la imposibilidad de afrontar el costo total de las recetas. La interrupción de los tratamientos médicos por motivos económicos genera una seria advertencia entre los especialistas de la salud.
Ante este panorama, instituciones como el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires manifestaron su profunda preocupación y exigieron una recomposición urgente de los aranceles y las cápitas. Las entidades reclaman una mesa de diálogo y una concertación integral entre las autoridades nacionales y las organizaciones profesionales para evitar el colapso definitivo de la atención sanitaria.




