Una formación ferroviaria de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) protagonizó este miércoles un grave descarrilamiento en el kilómetro 181 de la traza que conecta la cuenca carbonífera con el puerto de Punta Loyola, en la provincia de Santa Cruz. El episodio, que no arrojó víctimas fatales ni heridos de gravedad, activó de inmediato una fuerte disputa política e institucional en torno a las causas del siniestro, dividiendo las aguas entre la hipótesis de un sabotaje intencional sostenida por el Poder Ejecutivo provincial y los múltiples informes técnicos que desde hace meses advierten sobre el estado crítico de la infraestructura ferroviaria y el parque rodante.
El hecho ocurrió en las primeras horas de la mañana, cerca de la estación Ingeniero Cappa, cuando un convoy integrado por aproximadamente cuarenta vagones cargados con unas seiscientas toneladas de carbón mineral emprendió su marcha rumbo a la terminal marítima. Como saldo del impacto, la locomotora principal terminó volcada a un costado de la traza, mientras que varios vagones abandonaron los rieles. Los trabajadores que tripulaban la máquina lograron salir por sus propios medios y resultaron ilesos o con golpes menores, evitando una tragedia mayor en una zona de difícil acceso y condiciones climáticas rigurosas.
La hipótesis del sabotaje frente al deterioro estructural
Horas después del suceso, el gobernador Claudio Vidal salió públicamente a instalar la posibilidad de una acción deliberada contra los intereses de la empresa estatal. Según indicó el mandatario, las primeras inspecciones oculares realizadas en el lugar permitieron hallar elementos extraños y material ferroviario antiguo que no deberían haber estado sobre los durmientes, además de marcas compatibles con un impacto externo. Con estos argumentos, anticipó la presentación formal de una denuncia penal ante la Justicia Federal de Río Gallegos para que se investigue la existencia de un atentado y solicitó la intervención urgente de peritos de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte.
Sin embargo, las dudas sobre las causas reales del accidente se multiplican debido a los antecedentes documentados sobre el estado de la línea férrea. Informes elaborados semanas atrás por especialistas y medios locales ya habían señalado deficiencias estructurales críticas en ese mismo sector del kilómetro 181, incluyendo la escasez de balasto, durmientes podridos, rieles desgastados y problemas en los terraplenes generados por deshielos y vertientes naturales. A esto se suma la controversia en torno a la propia locomotora siniestrada, la unidad 005, la cual figuraba en registros recientes como fuera de servicio por fallas mecánicas complejas, lo que abre interrogantes sobre las tareas de mantenimiento previas a su puesta en marcha.
El incidente golpea de lleno a la estrategia productiva y logística de YCRT en un momento clave en el que la intervención busca destrabar la salida de carbón hacia los mercados externos mediante compromisos de exportación a gran escala. Mientras los peritajes oficiales deberán dilucidar si el accidente fue producto de la desinversión acumulada o de una intervención humana malintencionada, el episodio expone la fragilidad operativa de un corredor estratégico para la economía regional del sur argentino.




