La industria manufacturera de la provincia de Buenos Aires atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años, marcada por una retracción sostenida del consumo interno, la presión de las importaciones y una estructura de costos fiscales que los empresarios califican como insostenible. Los datos difundidos por el Centro de Estudios Económicos Bonaerense (CEEB) de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) señalan que el distrito concentra una porción alarmante de la crisis fabril a nivel nacional.
Entre los períodos analizados por la entidad gremial empresaria, el sector manufacturero bonaerense expulsó a más de 45.000 trabajadores, lo que representa cerca del 45% del ajuste laboral industrial de toda la Argentina. A este retroceso en la dotación de personal se suma el cierre definitivo de más de 1.300 unidades productivas en el territorio provincial, profundizando un proceso de vaciamiento interno que golpea con dureza a las pequeñas y medianas empresas.
Asimetrías globales y presión sobre el empleo local
Los sectores más castigados muestran dinámicas particulares de achique. En el rubro del caucho y neumáticos, la caída de la producción interna superó el 60%, jaqueada por el ingreso de mercadería extranjera a precios muy inferiores a los costos locales. En paralelo, el negocio del calzado registra una de las tasas de mortalidad empresarial más altas, con un desplome del volumen fabricado que arrastró a miles de puestos formales hacia la destrucción o la precarización.
"Hice los números para cerrar. Después de 30 años, lo calculé por primera vez el año pasado, acomodé para sostener el negocio, pero otra vez la opción está sobre la mesa", graficó Patricia Malnatti, al frente de una pyme dedicada al sector del caucho en territorio bonaerense.
Desde la conducción de la UIPBA advirtieron que la curva de cierres podría acelerarse de manera exponencial si no se implementan medidas de alivio fiscal. Actualmente, los industriales negocian con la administración provincial una baja en la presión del impuesto a los Ingresos Brutos y reclaman revisar el impacto de las tasas municipales, en un escenario donde los costos logísticos y la competencia desleal del comercio informal y el contrabando completan un panorama de extrema vulnerabilidad para la producción arraigada en el territorio.




