El poder adquisitivo de los educadores bonaerenses atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años, marcado por un retroceso real que supera el veinte por ciento en la comparación acumulada. La situación vuelve a colocar al gobierno de Axel Kicillof bajo la presión de los sindicatos, en medio de un escenario económico complejo donde la paritaria permanece abierta pero sin ofertas concretas sobre la mesa de negociación.

De acuerdo con las cifras analizadas por la Fundación Libertad sobre el poder de compra de un maestro de grado con diez años de antigüedad, el salario bruto retrocedió un 21,4% en términos reales entre diciembre de 2019 y marzo de 2026. Esta merma posiciona a la provincia de Buenos Aires en el decimoquinto lugar del mapa nacional, con un ingreso promedio que quedó por debajo de la media calculada para el conjunto de las jurisdicciones del país.

El desglose temporal del estudio revela que el grueso del deterioro salarial se concentró en la etapa previa a diciembre de 2023, período en el cual los haberes perdieron un 20,7% de su valor frente a la inflación. En tanto, desde el inicio de la actual gestión nacional hasta marzo de este año, la retracción acumulada se moderó al 0,8%, aunque el impacto continúa sintiéndose con fuerza en los bolsillos de los trabajadores de la educación en territorio bonaerense.

Reclamos gremiales y advertencias oficiales

La falta de una propuesta superadora por parte del Ejecutivo provincial mantiene en alerta al Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB). Las tensiones escalaron en las últimas semanas tras la realización de medidas de fuerza y la exigencia por parte de las entidades sindicales para que se destrabe la discusión paritaria sin mayores dilaciones.

Desde la Federación de Educadores Bonaerenses, su presidenta Liliana Olivera expresó la postura del sector al señalar que "no se deben dilatar más los tiempos de una propuesta" que permita recomponer los ingresos frente al avance de los precios. La dirigente remarcó que la pérdida acumulada erosiona las condiciones de vida de los maestros y dificulta el normal desarrollo de las actividades en los establecimientos educativos de la región.

Por su parte, la administración provincial respondió al escenario de conflictividad con advertencias sobre los haberes de aquellos educadores que adhieran a paros impulsados por agrupaciones ajenas a la representación formal. El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, diferenció las medidas de los sindicatos tradicionales respecto de agrupaciones como Suteba Multicolor, y ratificó que se aplicarán descuentos a los docentes que participen en dichas protestas.

Mientras tanto, los gremios continúan a la espera de una convocatoria formal por parte del Ministerio de Trabajo provincial para retomar las negociaciones paritarias, en un contexto donde los aumentos otorgados en el primer tramo del año quedaron por debajo de la evolución inflacionaria, profundizando el malestar en las escuelas.