El sistema sanitario bonaerense se encuentra ante un operativo de saneamiento logístico de proporciones inéditas. Tras las medidas restrictivas adoptadas por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica sobre laboratorios específicos, el Ministerio de Salud provincial oficializó el procedimiento para la destrucción definitiva de miles de unidades farmacológicas que permanecían inmovilizadas en depósitos públicos. Dentro de ese universo, los establecimientos ubicados en La Plata exhiben un volumen llamativo que vuelve a poner bajo la lupa los mecanismos de acopio y distribución de insumos críticos.
De acuerdo con el relevamiento oficial difundido en las últimas horas, la Provincia deberá eliminar un total de 83.061 ampollas de fentanilo. De esa cifra global, 37.645 unidades se encuentran concentradas de manera exclusiva en dos centros de salud de la región capital: el Hospital San Roque de Gonnet y el Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero. Este volumen representa exactamente el 45,3 por ciento del total de ese analgésico que será retirado del sistema público bonaerense.
El mapa del almacenamiento y la diferenciación de lotes
La distribución interna dentro de los hospitales platenses expone números significativos. El centro asistencial de Gonnet encabeza el registro con 20.984 ampollas, de las cuales tres mil corresponden al lote 31201 y el resto al lote 31246. Por su parte, el establecimiento de Melchor Romero almacena otras 16.661 unidades, también pertenecientes al lote 31246. Las autoridades sanitarias remarcan una distinción técnica fundamental: la inmovilización y posterior descarte de estos productos no implica que se haya comprobado contaminación en cada una de estas ampollas en particular, sino que responde a la ampliación de las restricciones preventivas dispuestas sobre la totalidad de la producción de las firmas involucradas.
La medida formalizada mediante la resolución ministerial publicada en el Boletín Oficial no se limita únicamente al fentanilo. El universo de insumos alcanzados por el plan de disposición final comprende más de cuatro millones y medio de unidades distribuidas en casi un centenar de establecimientos sanitarios de todo el territorio bonaerense. La nómina incluye una amplia variedad de fármacos esenciales como antibióticos, analgésicos, corticoides y soluciones parenterales que habían quedado bloqueados en los inventarios hospitalarios sin posibilidad de ser aplicados a pacientes.
Un operativo logístico y ambiental complejo
La presencia de este volumen de medicamentos retenidos durante meses plantea desafíos operativos considerables para los equipos de gestión de los hospitales platenses. Cada institución deberá instrumentar los protocolos específicos de seguridad para retirar el material de sus depósitos y garantizar una disposición final que cumpla con las normativas sanitarias y ambientales vigentes para residuos farmacológicos peligrosos.
Con esta resolución, la administración provincial busca cerrar una etapa administrativa y logística compleja que dejó millones de unidades farmacológicas inutilizadas ocupando espacio físico en la red hospitalaria pública. El impacto cuantitativo en los centros de salud de Gonnet y Melchor Romero evidencia cómo la concentración de recursos en los grandes hospitales provinciales también conlleva una mayor exposición a la hora de gestionar contingencias vinculadas con la seguridad de los medicamentos.




