El Coloquio de IDEA volvió a convertir a Mar del Plata en el epicentro de las discusiones sobre el rumbo económico y político del país, reuniendo a cientos de ejecutivos, banqueros y dirigentes en unas jornadas atravesadas por la baja temperatura exterior y la alta tensión en los debates. Aunque la organización intentó enfocar el temario hacia una perspectiva de largo plazo, el horizonte electoral y las urgencias de la microeconomía se colaron de manera constante en cada uno de los paneles y encuentros informales.

Entre los pasillos del hotel Sheraton y las reuniones paralelas, la agenda estuvo marcada por la ausencia relativa de funcionarios nacionales y provinciales, un hecho que no pasó inadvertido para el empresariado. La coincidencia con actividades oficiales en el exterior restó peso institucional al evento, dejando espacio para que figuras como la senadora Patricia Bullrich capitalizaran el protagonismo con una fuerte impronta de campaña. En paralelo, la participación virtual del presidente Javier Milei y las reacciones que generó su exposición evidenciaron las fricciones persistentes entre el oficialismo y determinados sectores del arco económico, preocupados por la desaceleración de la actividad y la debilidad del consumo interno.

Entre el optimismo sectorial y la cautela macroeconómica

El mapa empresario mostró una marcada asimetría según el rubro de pertenencia. Mientras los sectores vinculados a la energía, la minería y el agronegocio exhibieron confianza en los lineamientos generales del modelo, la logística y el consumo masivo reportaron un escenario de marcada contracción. Diversas consultoras y analistas financieros aprovecharon las reuniones para ajustar a la baja sus proyecciones de crecimiento para el próximo período, situando las expectativas por debajo del dos por ciento anual y advirtiendo sobre las dificultades para sostener la recuperación sin un repunte genuino del mercado interno. Las discusiones sobre el futuro político y las especulaciones en torno a candidaturas para los próximos comicios completaron un cuadro donde la prudencia y la búsqueda de previsibilidad institucional se mantuvieron como los principales reclamos del empresariado hacia la dirigencia política.