El ministro de Economía, Luis Caputo, debió salir al cruce de las versiones que en las últimas horas comenzaron a circular en distintos ámbitos políticos y mediáticos sobre su supuesta renuncia al cargo. A través de un intercambio en la red social X, el funcionario nacional despejó las dudas respecto a su continuidad al frente del Palacio de Hacienda y aseguró que se mantendrá en funciones dentro de la administración que encabeza Javier Milei, en un contexto marcado por la tensión cambiaria y la negociación permanente con los mercados internacionales.

Las especulaciones sobre su salida habían cobrado fuerza tras el reciente viaje del titular del área económica a Nueva York, donde mantuvo encuentros con inversores y accionistas en el marco de las actividades vinculadas con la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas. Aquella recorrida internacional desató una serie de versiones sobre cortocircuidos internos que el propio protagonista se encargó de desestimar con una frase directa dirigida a un usuario que lo interpelaba:

Quedate tranquilo que no voy a renunciar, así que aun tipos como vos van a poder vivir en un país mejor

El respaldo político desde el Congreso y las críticas a los operadores

En la misma línea de respaldo, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, salió a blindar al funcionario y atribuyó las versiones a una maniobra deliberada destinada a entorpecer el rumbo económico. El referente legislativo sostuvo que existe un sector interesado en erosionar la gestión y calificó la labor del ministro como una tarea central para la estabilidad macroeconómica que intenta consolidar la administración actual.

Según la lectura del oficialismo, cada vez que el Palacio de Hacienda concreta gestiones relevantes o se producen instancias de diálogo con actores financieros extranjeros, se activan mecanismos de desestabilización a través de rumores infundados. Desde la cúpula parlamentaria insistieron en que la continuidad del equipo económico no se encuentra bajo discusión y remarcaron que los cuestionamientos apuntan en realidad a debilitar el núcleo de las reformas estructurales impulsadas desde la Casa Rosada.

Con estas definiciones cruzadas, tanto el Palacio de Hacienda como los principales espadas legislativas del oficialismo intentan aplacar el impacto de las versiones en la plaza financiera, mientras el equipo económico continúa abocado a la administración de las reservas, las metas fiscales comprometidas y la contención de la inflación en la antesala del tramo final del año.