Las moléculas de gas extraídas del yacimiento neuquino de Vaca Muerta se encaminan a alimentar los hogares europeos a partir de octubre de 2027, momento en el que se concretará la primera exportación histórica de gas natural licuado (GNL) acordada por el consorcio Southern Energy —liderado por Pan American Energy (PAE)— y la estatal alemana SEFE. Este movimiento marca el ingreso formal de la Argentina en el competitivo mercado internacional de los hidrocarburos licuados, un sector que registra una demanda sostenida y precios internacionales atractivos en medio de la reconfiguración del mapa energético global.

El proyecto avanzado por la familia Bulgheroni busca capitalizar la valorización del recurso, cuyos precios mayoristas en Europa han mostrado una tendencia alcista significativa. Con una inversión estimada en 2825 millones de dólares y amparado bajo los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el esquema inicial prevé alcanzar una producción de seis millones de toneladas anuales hacia finales de la década. En paralelo, la hoja de ruta nacional contempla la posterior incorporación del proyecto liderado por YPF, denominado Argentina LNG, que proyecta sumar una capacidad de doce millones de toneladas anuales hacia 2031 con la participación de socios internacionales de peso.

Infraestructura histórica y logística para ganar tiempo

Para acortar los plazos operativos y asegurar las primeras entregas antes de finalizar la década, las empresas diseñaron una estrategia logística que combina nueva infraestructura con el aprovechamiento de activos existentes. En una primera etapa, el consorcio utilizará la capacidad ociosa de transporte durante los meses de verano del histórico gasoducto San Martín, la traza inaugurada a mediados del siglo pasado que conecta las cuencas patagónicas con la provincia de Buenos Aires. Mediante un ramal de quince kilómetros construido en San Antonio Oeste, el fluido será derivado hacia el golfo San Matías, en la provincia de Río Negro, donde operará un buque de licuefacción flotante amarrado de manera permanente.

Los costos estimados de producción, transporte y licuefacción se ubican en torno a los diez dólares por millón de BTU, lo que garantiza márgenes de rentabilidad favorables frente a un mercado spot europeo que suele cotizar muy por encima de esa cifra. Mientras tanto, las gestiones comerciales continúan activas en foros internacionales y encuentros corporativos con el objetivo de colocar el porcentaje de la producción que aún no cuenta con contratos de largo plazo asegurados, consolidando así el perfil exportador del país en el radar de las principales potencias consumidoras de energía.