El desarrollo de la competencia oficial expone cruces de máxima tensión donde cada detalle defensivo condiciona el futuro institucional de los planteles. En esta oportunidad, el conjunto marplatense padeció una caída por 3 a 1 frente a Sarmiento de Junín en el estadio José María Minella, un resultado que cala hondo en las aspiraciones de mantener la categoría y expone las fragilidades estructurales del equipo en los minutos de definición.
El trámite del encuentro comenzó con alternativas parejas y dinámica sostenida. La visita encontró en John Rentería a su carta más desequilibrante durante el primer tramo, mientras que el local apostó a la jerarquía de Lucas Castro para ordenar la ofensiva. La apertura del marcador llegó a los dieciocho minutos mediante una combinación central que culminó con la definición de Junior Marabel para el elenco juninense, generando un impacto inmediato en el estadio.
Desperfectos tácticos y un desenlace adverso
La respuesta del conjunto dirigido por Javier Sanguinetti no tardó en materializarse. Apenas un minuto más tarde, un tiro libre ejecutado por Nicolás Gaitán encontró la aparición en el segundo palo de Lucas Castro, cuyo cabezazo cruzado venció la resistencia defensiva y, tras la revisión del sistema de videoarbitraje, decretó el empate parcial que devolvió la paridad al marcador.
El complemento ofreció un desarrollo alternado, marcado por imprecisiones colectivas y una merma notable en la generación de juego asociado. Las modificaciones implementadas desde el banco de suplentes no lograron aportar la claridad necesaria para romper el empate, transformando el cotejo en un duelo de transiciones divididas y disputa física en la zona medular.
El costo de las lesiones y el golpe final
El quiebre definitivo del marcador se produjo en la recta final del cotejo, condicionado por problemas físicos que alteraron el orden táctico del local. La lesión muscular de Leonardo Sigali obligó al defensor a ocupar posiciones ofensivas improvisadas ante la imposibilidad de realizar más variantes, dejando vacíos determinantes en la última línea que el conjunto rival supo capitalizar con precisión.
A los cuarenta y un minutos, Julián Mavilla recibió libre de marcas, enganchó hacia el interior del área y sacó un zurdazo letal para estampar el segundo tanto. Con la desesperación del dueño de casa volcado en ataque, un contragolpe en tiempo descuento permitió a Jonathan Herrera sentenciar el 3 a 1 definitivo. Este revés deja al conjunto del puerto con un margen de error sumamente acotado de cara a los próximos compromisos del torneo.




