La pelota vuelve a rodar para River en un escenario exigente, donde el equipo buscará este martes frente a Sarmiento de Junín una victoria indispensable para meterse en la zona de clasificación a los playoffs del Torneo Clausura. El conjunto de Núñez afronta este compromiso de la undécima fecha con la urgencia de sumar de a tres para enderezar el rumbo en la competencia doméstica, luego de semanas atravesadas por turbulencias tanto en el plano deportivo como en el terreno dirigencial e institucional del fútbol argentino.

El encuentro se disputará a partir de las 19 en el estadio Eva Perón, con el arbitraje de Sebastián Zunino y la presencia de José Carreras a cargo del sistema VAR, bajo la televisación de TNT Sports. Para este compromiso, el conjunto millonario presentará una alineación con nombres de jerarquía y recorrido internacional, buscando imponer condiciones desde el inicio ante un rival que intenta hacerse fuerte como local y mantenerse entre los cuatro mejores de su zona.

Una cumbre política que sacude los cimientos de la AFA

Más allá de lo estrictamente táctico y de la necesidad imperiosa de escalar posiciones en la tabla anual, la atención de los pasillos dirigenciales estuvo copada en las últimas horas por un movimiento de alto voltaje estratégico. En un cónclave que sacudió el escenario político del deporte nacional, el presidente riverplatense Stefano Di Carlo y su par de Estudiantes de La Plata, Juan Sebastián Verón, mantuvieron una reunión secreta en el Estadio Monumental que culminó con una imagen conjunta y un mensaje contundente en las redes sociales de ambas instituciones.

La decisión de establecer una mesa permanente de trabajo conjunta para el desarrollo y la mejora del fútbol argentino expone la sintonía fina entre dos entidades que mantienen cortocircuitos y diferencias públicas con la conducción central de la Asociación del Fútbol Argentino. En paralelo a esta jugada geopolítica, el clima interno en el cuerpo técnico no ofrece certezas absolutas. Con la continuidad de Leonardo Ponzio bajo evaluación y el nombre de Ramón Díaz sobrevolando nuevamente las conversaciones de la mesa chica como una alternativa firme para el futuro inmediato, la visita a Junín se transforma en una prueba de carácter múltiple para un gigante que intenta ordenar su presente y reconstruir su horizonte competitivo.