La dirección de Vialidad de la provincia de Buenos Aires puso en marcha un proceso de contratación privada que asciende a los 253.800.000 pesos con el objetivo central de adquirir un sistema tecnológico destinado al relevamiento del estado superficial de los pavimentos en territorio bonaerense. La iniciativa busca incorporar herramientas que permitan actualizar de forma constante los parámetros de las rutas para programar futuras intervenciones de infraestructura, un requerimiento habitual para el mantenimiento de la red vial. Sin embargo, un análisis detallado de los pliegos técnicos y administrativos dejó al descubierto una serie de contrastes que llaman la atención tanto por la precisión milimétrica de los instrumentos como por la obsolescencia de algunos elementos vehiculares exigidos para montar dicha tecnología.
El proceso administrativo contempla la compra de un sistema integral que no se limita a un instrumento aislado, sino que exige un perfilómetro láser, una camioneta utilitaria, una computadora portátil, software específico, además de las tareas de instalación, calibración, capacitación para el personal y soporte técnico posterior por un período prolongado. Entre las especificaciones técnicas más sofisticadas, el pliego demanda que el sistema sea capaz de medir el perfil longitudinal de la calzada y calcular en tiempo real el índice internacional de rugosidad mediante sensores láser y acelerómetros de alta precisión. Para el perfil transversal, la exigencia se eleva a nueve sensores láser capaces de cubrir un ancho de hasta 3,6 metros, detectando deformaciones con una resolución inferior a un milímetro, complementados con odómetros y receptores GPS de alta frecuencia.
Contraste tecnológico entre láseres de alta gama y reproductor de CD
El aspecto más llamativo del expediente radica en las características solicitadas para el vehículo utilitario sobre el cual se montará toda esta plataforma de alta tecnología. Mientras se exige aparatología de vanguardia para registrar coordenadas cada cinco metros y mediciones milimétricas, la administración provincial solicitó una camioneta cero kilómetro cuyas especificaciones parecen ancladas en décadas pasadas. Entre los requerimientos figuran expresamente un encendedor y un cenicero en la consola central, la posibilidad de contar con levantavidrios manuales y, de manera notable, una radio AM/FM equipada con un reproductor de discos compactos, un formato prácticamente discontinuado en la industria automotriz actual. Incluso, el documento oficial admite que la unidad sea provista con o sin airbags para el conductor y el acompañante, un punto que generó interrogantes respecto a las normativas de seguridad vigentes.
Más allá de las curiosidades vinculadas al equipamiento rodante, las exigencias comerciales del pliego también concentraron la atención de los protagonistas del sector. La prohibición de ofertar prototipos y la exigencia de que los equipos se encuentren fabricados y en producción, sumado a la obligatoriedad de contar con un representante local en la Argentina con laboratorio propio, reducen de manera significativa el universo potencial de oferentes. Esta situación abrió interrogantes sobre el nivel de competencia real que tendrá la licitación y cuántas empresas cumplirán con la totalidad de los puntos establecidos en las bases y condiciones. Con un presupuesto oficial concentrado en un único renglón millonario, la apertura de sobres prevista para las próximas semanas permitirá dilucidar la estructura de costos y desentrañar el impacto presupuestario real de cada uno de los componentes de esta contratación en el ámbito de la administración bonaerense.




