La administración local consolidó una iniciativa de reciclaje interno que ya permitió procesar 2.372 kilos de desechos generados en distintas oficinas y dependencias públicas. El programa, que comenzó a implementarse de manera progresiva mediante instancias de capacitación previa para el personal, arroja un saldo superior a una tonelada de abono fértil listo para su reutilización en espacios verdes y edificios comunales.

Los registros oficiales indican que, además de generar 1.168 kilos de compost, el sistema de tratamiento implementado evitó la liberación de más de una tonelada y media de gases de efecto invernadero a la atmósfera. La estrategia abarca actualmente a 15 establecimientos de la comuna, aunque las proyecciones oficiales apuntan a duplicar esa cobertura antes de fin de año con la incorporación paulatina de nuevos espacios de trabajo.

El funcionamiento operativo y la participación del Bioparque

El esquema de trabajo no se limita a la colocación de recipientes recolectores, sino que contempla un relevamiento previo en cada dependencia para dimensionar la cantidad de personal y el volumen de material descartado. A partir de esa evaluación, los sitios son catalogados según su escala para determinar los insumos necesarios, que incluyen activadores biológicos, restos vegetales aportados por el mantenimiento del arbolado urbano y aserrín provisto por la Universidad Nacional de La Plata.

Dentro del entramado del proyecto, el Bioparque Municipal ocupa un rol central debido al volumen y la naturaleza de los residuos zootécnicos y vegetales que genera diariamente. A diferencia de otras oficinas, el predio procesa sus propios descartes y colabora activamente en la producción de especies vegetales nativas y plantas mariposeras que luego son distribuidas para fortalecer el patrimonio botánico de la región.

“Hablamos de un programa de mejora del desempeño de la administración municipal, que utiliza la gestión ambiental como herramienta de transformación institucional. Porque mejorar los estándares ambientales de la Administración también es mejorar la propia Administración”, detalló Hernán Suárez Hurevich, coordinador de la iniciativa impulsada por la Secretaría de Coordinación.

El circuito de reutilización se completa cuando el abono obtenido regresa a los mismos edificios públicos para nutrir las plantas de interior provistas por el vivero municipal. Con vistas a los próximos meses, la intendencia proyecta extender la metodología a establecimientos educativos, centros de integración comunitaria y complejos recreativos como la República de los Niños, con el propósito de escalar el impacto institucional de la separación de residuos.