El tablero político sudamericano volvió a sacudir las convicciones más elásticas de la diplomacia criolla. Las elecciones presidenciales en la República Federativa del Brasil dejaron un escenario sumamente abierto de cara al balotaje del próximo 25 de octubre, pero el dato político de color en la Argentina lo aportó una vez más Daniel Scioli. El actual secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación eligió sus redes sociales para enviar un efusivo saludo al candidato más votado de la primera vuelta, Flavio Bolsonaro, hijo del exmandatario preso por intento de golpe de estado, dejando atrás sus años de sintonía fina con el Palacio do Planalto bajo la administración petista.
“Felicito a mi querido amigo Flavio Bolsonaro por esta victoria en primera vuelta, y a todo el pueblo brasileño por esta gran jornada democrática”, expresó el funcionario nacional a través de su cuenta oficial de X, un mensaje que dinamitó el archivo digital en cuestión de minutos y expuso el prontuario de giros ideológicos que caracteriza su trayectoria pública.
Del bronce con el petismo a la sintonía libertaria
La reacción en el ecosistema digital y en la dirigencia política no se hizo esperar. Las redes sociales se inundaron rápidamente con fotografías de archivo donde se lo podía ver al exgobernador bonaerense compartiendo reuniones de gestión, cumbres bilaterales y muestras explícitas de respaldo político hacia Luiz Inácio Lula da Silva, a quien su actual espacio político califica habitualmente con duras expresiones ideológicas. Las críticas cruzaron el arco partidario con dureza y agudeza discursiva.
Voces del ámbito académico y de la gestión territorial salieron al cruce con dureza inusitada ante la plasticidad del funcionario. Guillermo Durán, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, ironizó públicamente al proponer que la Real Academia Española actualice sus diccionarios para sumar el término con el apellido del exembajador. En la misma sintonía, la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, canalizó el malestar del kirchnerismo duro al exigir públicamente que la dirigencia nacional adopte la premisa de “no más sciolis” como norma ética de coherencia partidaria.
Lejos de incomodarse por el aluvión de críticas, el secretario nacional mantuvo su habitual hermetismo público y continuó alineado con la estrategia internacional trazada desde la Casa Rosada. Es que la jugada discursiva sintoniza de manera milimétrica con la postura del presidente Javier Milei, quien también celebró abiertamente el desempeño electoral del sector conservador brasileño frente al actual mandatario del vecino país. Los números oficiales de la contienda marcaron que el hijo del expresidente cosechó el 47,11% de los sufragios, mientras que el referente del Partido de los Trabajadores alcanzó el 45,06%, obligando a una definición reñida en las urnas que mantendrá en vilo a la diplomacia regional durante las próximas semanas.




