La carrera del tenista Mariano Puerta quedó marcada a fuego por el histórico certamen disputado en la capital francesa en 2005. Aquella campaña lo catapultó al noveno puesto del ranking mundial y lo colocó en la gran definición frente a Rafael Nadal, un duelo épico en el polvo de ladrillo que culminó con derrota en cuatro sets, pero que inauguró un largo calvario institucional y personal para el deportista cordobés debido a un caso de dopaje positivo.
El control realizado tras la final detectó la presencia de etilefrina, un estimulante prohibido por los reglamentos internacionales. Como el tenista ya había registrado una sanción previa en 2003 por el uso de clembuterol en un torneo disputado en Chile, la reincidencia llevó a la Federación Internacional de Tenis a dictar una condena inicial de ocho años de inhabilitación profesional, una medida drástica que implicaba la pérdida de todos los galardones y la confiscación de los premios económicos acumulados.
Las claves del escándalo y el giro judicial
Para afrontar el proceso de apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, la defensa legal estructuró una estrategia basada en la ingesta accidental de la sustancia a través de un vaso compartido con su pareja, argumento que logró reducir la pena a dos años. Sin embargo, el caso adquirió una nueva dimensión temporal con el paso de los años.
- El control inicial que desató la crisis se produjo el 5 de junio de 2005 en la arcilla parisina tras el partido decisivo.
- La sanción inicial de ocho años impuesta por la ITF representaba el final anticipado de su trayectoria profesional.
- La coartada del vaso funcionó ante las autoridades suizas y permitió su regreso formal a las canchas en junio de 2007.
- La confesión pública realizada quince años más tarde desmintió la versión oficial y reconoció el uso de suplementos contaminados.
El regreso a la actividad oficial estuvo lejos de emular los éxitos previos y la presión financiera terminó por desencadenar la quiebra personal del atleta en los tribunales locales. La memoria de aquella final permanece como uno de los episodios más complejos del deporte nacional.




