El costo de vida vuelve a mostrar signos de tensión en el tramo final del año, impulsado por una dinámica en la canasta básica que no da tregua a los ingresos familiares. De acuerdo con el último relevamiento periódico elaborado por la consultora Labour, Capital & Growth (LCG), el promedio de precios en alimentos y bebidas registró un incremento del 0,5% durante la primera semana de octubre, encadenando así cinco semanas consecutivas con variaciones al alza y situando la medición mensual en un 4,3%.

Este registro representa el nivel más elevado en lo que va del corriente período, superando la marca del 4,2% que se había alcanzado en el transcurso de febrero. El análisis detallado sobre un universo de ocho mil productos comercializados en grandes superficies muestra que nueve de los diez rubros estudiados exhibieron aumentos, con especial incidencia de los sectores cárnico y de bebidas, los cuales concentran por sí solos más de la mitad de la variación general observada tanto en el plano semanal como mensual.

Los rubros que traccionan las subas y el impacto en los bolsillos

En el desglose sectorial, el segmento de bebidas e infusiones para consumir en el hogar lideró la avanzada con un incremento del 1,1%, seguido de cerca por los productos de panificación, cereales y pastas con un 0,7%. Por su parte, el rubro carnes experimentó una suba del 0,6%, consolidándose como uno de los ponderadores más pesados dentro del índice debido a su alta incidencia en la estructura de consumo de los hogares argentinos.

"Más de la mitad de la suba semanal se explicó por carnes y bebidas, tendencia que también se refleja en la variación acumulada de las últimas cuatro semanas", detalla el informe elaborado por la firma privada.

En paralelo, otras mediciones privadas como el Relevamiento de Precios Minoristas de EcoGo advierten sobre un comportamiento similar en el noveno mes del año, donde los incrementos estuvieron jalonados tanto por componentes estacionales como por los ajustes en precios regulados y tarifas de servicios públicos que impactan de manera directa en el costo de vida general.

La persistencia de estos guarismos mantiene en alerta a los consumidores y pone de relieve los desafíos vigentes en materia de estabilización macroeconómica, en un escenario donde las familias continúan readecuando sus hábitos de compra frente a la erosión del poder adquisitivo.