El costo de vida retomó una leve tendencia alcista durante el noveno mes del año, según los registros oficiales difundidos este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El Índice de Precios al Consumidor se ubicó en el 1,9% mensual, lo que representa un incremento de dos décimas en comparación con el registro de agosto, cuando la variación había marcado un 1,7%. Con este nuevo resultado, el acumulado de los primeros tres trimestres alcanza el 23,6%, mientras que la comparación interanual trepa hasta el 33,4%, cifras que configuran el escenario económico actual en medio de las discusiones paritarias y las proyecciones financieras para el tramo final del año.

El desglose sectorial muestra que el rubro con mayor impacto sobre el bolsillo fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que registró un salto del 3,1%. Este incremento estuvo traccionado por la actualización en las tarifas de servicios públicos y combustibles. Detrás se ubicaron Educación, con un 3% de suba, Comunicación con el 2,5%, y Salud con el 2,4%. Por su parte, la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas se situó en el 2%, un guarismo que coincide con el nivel general pero que castiga con mayor dureza a los sectores de menores ingresos debido al peso específico que estos productos tienen en la canasta familiar cotidiana. Dentro de este segmento, los incrementos más pronunciados se registraron en verduras y hortalizas como el tomate redondo, la cebolla, la batata y el zapallo anco, además de subas marcadas en cítricos y fiambres de consumo masivo.

Impacto en la canasta básica y evolución de los ingresos

La aceleración de los precios también repercutió de manera directa en los umbrales de indigencia y pobreza calculados por el organismo estadístico. La Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total registraron incrementos que mantuvieron la presión sobre los hogares. Una familia tipo compuesta por dos adultos y dos menores necesitó reunir ingresos por 1.632.505 pesos durante septiembre para mantenerse por encima de la línea de pobreza, al tiempo que requirió cubrir el costo de los alimentos indispensables para no caer en la indigencia. En términos interanuales, ambas canastas acumulan variaciones que rondan el 40%, superando el ritmo general del índice de precios y evidenciando el encarecimiento persistente de los bienes de primera necesidad frente a la evolución salarial promedio.

El comportamiento de los precios estuvo en línea con las proyecciones privadas que circulaban en la plaza financiera. El Relevamiento de Expectativas de Mercado que elabora el Banco Central ya había anticipado un valor idéntico para el noveno mes, consolidando la lectura de los analistas que ubican el ritmo inflacionario en un andarivel de estabilidad pero sin lograr perforar el piso de los registros más bajos observados a comienzos de año. En paralelo, el índice medido en la Ciudad de Buenos Aires arrojó una suba del 1,8%, traccionada fundamentalmente por los incrementos en los servicios privados y la salud, un indicador que históricamente funciona como termómetro adelantado de la dinámica que luego se replica a escala federal en los informes oficiales del organismo nacional.