La industria automotriz nacional atraviesa un punto de inflexión con la puesta en marcha de la producción en serie de la nueva camioneta Niagara en la histórica planta cordobesa de Santa Isabel. Tras más de seis años de desarrollo silencioso, bocetos y una inversión que supera los 400 millones de euros, el grupo francés concretó el inicio de un proyecto industrial de gran envergadura que redefine por completo el perfil productivo del complejo fabril, dejándole espacio a una nueva era centrada en los utilitarios tras casi siete décadas donde los vehículos de pasajeros marcaron el pulso cotidiano de la línea de montaje.
El plan proyecta unas 40.000 unidades durante su primer año de fabricación, con un fuerte sesgo exportador que contempla el envío de más de la mitad del volumen hacia Brasil y otros 18 mercados de la región. Este modelo se convierte en la unidad número 35 producida a lo largo de toda la trayectoria de la planta y representa la primera camioneta compacta de media tonelada desarrollada por la marca bajo la nueva plataforma global RGMP, incorporando además un 35% de integración de piezas y autopartes de fabricación nacional.
Una reconversión tecnológica profunda para dejar atrás la crisis
La llegada de este nuevo proyecto requirió una transformación estructural absoluta en las doscientas hectáreas que componen el predio industrial cordobés, un espacio que supo ser la primera fábrica automotriz de ciclo completo de América Latina desde su fundación en 1955. Para adaptar las instalaciones, la compañía gestionó 278 proyectos simultáneos que incluyeron desde obras de infraestructura edilicia hasta la incorporación de más de 60 robots destinados exclusivamente al área de carrocerías, optimizando los estándares de precisión y eficiencia operativa tras años de vaciamiento productivo y una marcada contracción en las líneas de montaje locales.
Con este lanzamiento, la terminal automotriz busca insertarse con fuerza en uno de los segmentos más dinámicos del mercado sudamericano, compitiendo directamente en una franja donde ya operan diversos jugadores consolidados y apuntando a captar tanto al público tradicional de los vehículos de trabajo como a los usuarios que buscan las prestaciones características de los SUV. A este vehículo inicial se sumarán en el corto plazo nuevos lanzamientos globales y alternativas electrificadas, completando una estrategia comercial y exportadora con la que la terminal apunta a consolidar su protagonismo económico en el Cono Sur durante la próxima década.




