El movimiento turístico del último fin de semana largo dejó un balance de contrastes en el escenario económico nacional, marcado por la prudencia en el consumo y la búsqueda de alternativas económicas. Según los datos difundidos por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), un total de 1.490.400 turistas recorrieron el país durante el período de descanso, lo que representó un incremento del 3,5 por ciento en la cantidad de visitantes en la comparación interanual. Sin embargo, este flujo de personas no logró traducirse en una mejora de la recaudación global, ya que el gasto total medido en términos reales experimentó una retracción del 2,2 por ciento, superando apenas los 313.610 millones de pesos.
El factor determinante detrás de esta merma en la facturación general estuvo vinculado de manera directa con la reducción en el tiempo de permanencia en los destinos elegidos. La estadía promedio de los viajeros se achicó hasta los 1,8 días, lo que implicó una contracción del 10 por ciento en relación con el mismo fin de semana del año precedente. Este comportamiento estuvo acompañado por una profundización de las decisiones tomadas a último momento y una marcada preferencia por los viajes de cercanía, una estrategia recurrente de los hogares para amortiguar el impacto de los costos de traslado. No obstante, el gasto diario por visitante mostró un comportamiento dispar al registrar 116.900 pesos, cifra que evidenció un incremento real del 5 por ciento una vez descontado el impacto inflacionario acumulado en los últimos meses.
El peso del transporte y las disparidades regionales
La ecuación financiera de las familias al momento de planificar una escapada continuó condicionada por el fuerte peso de los costos logísticos. Un relevamiento elaborado por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) precisó que un núcleo familiar compuesto por cuatro integrantes debió desembolsar un promedio de 1.072.600 pesos únicamente para cubrir los gastos de transporte en micro y el alojamiento básico, una erogación que equivalió a más de la mitad de un salario formal promedio sin contemplar alimentación ni actividades recreativas. En la vereda opuesta, el sector aerocomercial mostró un dinamismo diferenciado, impulsado por una mayor demanda en las rutas de cabotaje que dejó un saldo de 160.532 reservas en las líneas de bandera y niveles de ocupación promedio cercanos al 88 por ciento.
A nivel geográfico, el mapa del turismo interno exhibió realidades muy fragmentadas. Mientras que algunos centros tradicionales de la Patagonia como Bariloche y Puerto Madryn lograron sostener tasas de ocupación que rondaron el 80 por ciento, y ciertos enclaves de Tucumán, Córdoba, Catamarca y Santa Fe reportaron un desempeño positivo impulsado por eventos específicos, otras plazas del nordeste y el litoral mostraron un movimiento considerablemente más modesto. Esta disparidad confirma que el sector atraviesa una etapa de transición donde la selectividad del consumidor obliga a los prestadores locales a ajustar sus propuestas y tarifas para captar la atención de un público que prioriza la contención del presupuesto doméstico.




