Un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) puso bajo la lupa las operaciones financieras realizadas con las reservas de oro del Banco Central de la República Argentina (BCRA) durante el ejercicio 2025. Aunque el organismo de control aprobó la razonabilidad técnica de los estados contables de la entidad monetaria, el dictamen oficial reveló un severo impacto financiero de 1,5 billones de pesos, equivalentes a más de 1.000 millones de dólares, producto de contratos de derivados que utilizaron el metal precioso como garantía subyacente.
El documento presentado por la presidencia del organismo de control detalla una paradoja contable a lo largo de ese período. Por un lado, la tenencia histórica de lingotes acumulada en gestiones anteriores registró una ganancia patrimonial superior a los 8 billones de pesos, impulsada de manera exclusiva por el incremento en la cotización internacional del metal precioso. Sin embargo, en paralelo, la administración liderada por Santiago Bausili concertó operaciones de cobertura apostando por una determinada trayectoria del precio internacional que no se materializó, lo que obligó a la entidad a cancelar el saldo negativo mediante el desembolso de divisas líquidas.
Una maniobra financiera sin antecedentes en el organismo
El aspecto más delicado que remarcan los auditores radica en la excepcionalidad del procedimiento. De acuerdo con los registros históricos del organismo, nunca antes se había utilizado semejante magnitud de reservas físicas e intangibles para transacciones de alto riesgo especulativo. La utilización del oro como garantía en contratos de derivados abrió un frente de debate técnico y político sobre los límites en la administración de los activos soberanos y las estrategias de cobertura elegidas por la autoridad monetaria.
El resultado de estas operaciones arrojó una pérdida de 1.5 billones de pesos, que se pagó con divisas. Al cierre del ejercicio auditado ya no existían posiciones u operaciones abiertas por este concepto.
El impacto de esta operatoria trasciende el plano estrictamente contable y se inserta en una discusión más amplia sobre la gestión de las reservas internacionales en un contexto de escasez crónica de dólares y fragilidad macroeconómica. La decisión de exponer el respaldo metálico del país a las fluctuaciones de instrumentos derivados complejos generó cuestionamientos sobre los criterios de prudencia que deben regir en el manejo de los activos que respaldan la moneda nacional.
La lupa sobre el traslado de lingotes al exterior
En paralelo a la revisión de los estados contables, la AGN avanza en la confección de un informe específico enfocado de manera exclusiva en la logística y custodia de las reservas físicas de oro. Este segundo reporte oficial tiene como propósito esclarecer los motivos que impulsaron el traslado de parte de los lingotes hacia plazas financieras extranjeras, los destinos concretos de los envíos y la existencia de eventuales beneficios tangibles para el Estado nacional.
El documento preliminar ya fue girado de manera formal a las autoridades del Banco Central para abrir la instancia de descargo institucional correspondiente. La respuesta de la entidad monetaria marcará el pulso de un debate político y económico que promete escalar en el Congreso y en los tribunales, mientras el oficialismo intenta blindar su política cambiaria y financiera frente a los cuestionamientos de los organismos de contralor.




