El impacto de la inflación en la mesa familiar continúa registrando marcas preocupantes para el sector hortícola, con subas que duplicaron los valores interanuales en los principales centros de abastecimiento. Durante el último período mensual analizado por especialistas económicos, el promedio ponderado de las hortalizas relevadas en el Mercado Central de Buenos Aires experimentó un incremento del 23,8% en comparación con el mes previo, con variaciones dispares según la estacionalidad, las condiciones climáticas y los canales de distribución.

El informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advirtió que el encarecimiento interanual acumulado trepó hasta el 112% en el promedio de los productos analizados, reflejando dificultades estructurales en la cadena de valor, problemas logísticos y el impacto de factores climáticos adversos en las zonas productoras del norte y centro del país. Entre las principales subas mensuales se destacó el tomate redondo, con un salto del 73,6%, seguido de cerca por la cebolla, que registró un incremento del 45,1% en el segmento mayorista debido a problemas de calidad por exceso de agua en los cultivos.

La brecha entre el mercado mayorista y las góndolas de los supermercados

Frente a estos incrementos en el circuito de mayor concentración, las grandes cadenas de supermercados trasladaron las subas a las góndolas, aunque con dinámicas propias y diferencias significativas en los márgenes de comercialización. Al respecto, el relevamiento detectó que el promedio de precios corrientes en los hipermercados aumentó un 17,8%, manteniendo una brecha promedio ponderada que superó el 100% entre lo que paga el consumidor final y el valor de origen.

"La diferencia más marcada se registró en la hortaliza de hoja, donde el precio promedio en supermercados llegó a superar en casi un cuatrocientos por ciento el valor registrado en el Mercado Central, evidenciando el peso de la logística y los costos operativos", detalla el documento oficial sobre el comportamiento del sector.

Mientras tanto, el comportamiento de las frutas mostró un escenario completamente diferente durante el mismo período, con una baja promedio del 5,8% en el segmento mayorista impulsada fundamentalmente por la caída en el precio de la banana gracias a un abastecimiento sostenido. No obstante, los analistas proyectan que la presión inflacionaria sobre las hortalizas tendrá una incidencia directa cercana a medio punto porcentual en la división de alimentos y bebidas del próximo Índice de Precios al Consumidor, complicando las expectativas oficiales de desaceleración en la canasta básica.