La administración bonaerense endureció este lunes su diagnóstico sobre la coyundura macroeconómica nacional al presentar una serie de indicadores que confirman, según la lectura oficial, la consolidación de un escenario recesivo de alto impacto social. Durante la habitual conferencia de prensa brindada en la sede del Ejecutivo provincial, el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, encabezó la exposición junto a su par de Seguridad, Javier Alonso, y la directora ejecutiva del OPISU, Romina Barrios, para detallar el impacto de las políticas económicas aplicadas a nivel federal sobre el territorio bonaerense.
El núcleo de la presentación estuvo anclado en la caída sostenida de los principales motores de la actividad productiva y el consumo interno. De acuerdo con los datos difundidos por el gabinete provincial, la actividad industrial acumuló una contracción interanual del 3% entre enero y agosto, con un retrocentaje mensual específico del 0,3% durante el último tramo medido. Sectores sensibles para el entramado pyme y la generación de empleo registrado sufrieron turbulencias severas, tal es el caso del rubro textil, que acumuló una caída interanual del 22,6% en los primeros siete meses del año y arrastra la destrucción de más de 28.000 puestos laborales desde diciembre de 2023.
Indicadores en rojo y destrucción de empleo formal
La sangría en el mercado de trabajo formal constituye una de las principales preocupaciones de la administración provincial. Los registros oficiales señalan que la industria nacional acumula una pérdida de 86.500 empleos, a los que se suman otros 44.600 puestos suprimidos en el sector de la construcción como correlato directo del freno total en la ejecución de infraestructura. En simultáneo, el consumo de los hogares evidenció una contracción interanual del 1,1% en agosto, mientras que rubros esenciales como la comercialización de productos lácteos experimentaron un retroceso del 3,4% frente al mes previo, reflejando la erosión sistemática del poder adquisitivo de los salarios.
"Todos los indicadores son malos y confirman que se consolida la situación de recesión en la economía argentina", sentenció el ministro Carlos Bianco ante los medios acreditados, al tiempo que cuestionó la lectura oficial de la Casa Rosada sobre el rumbo macroeconómico.
El sector automotriz tampoco escapó al diagnóstico pesimista: el patentamiento de vehículos registró una merma del 11,4% en septiembre y profundiza una caída acumulada del 13% en lo que va del año. Para el Ejecutivo provincial, la combinación de apertura comercial, caída de ingresos y restricción monetaria configura un panorama crítico que castiga con mayor intensidad a las provincias con mayor densidad industrial y demográfica.
El contraste presupuestario y la apuesta por la infraestructura local
Frente al repliegue absoluto del Estado nacional en materia de obra pública, la gestión de Axel Kicillof ratificó su decisión política de sostener las inversiones con recursos propios, aunque condicionadas por la merma en la coparticipación y la transferencia de fondos discrecionales. Según detallaron los funcionarios, el distrito ya lanzó 87 licitaciones de obra pública durante el actual ejercicio por un monto total que asciende a 741.270 millones de pesos, con el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos como principal ejecutor de más de medio billón de pesos concentrados en 53 proyectos.
Las intervenciones abarcan dependencias estratégicas como la Dirección Provincial de Vialidad, Autopistas de Buenos Aires, Aguas Bonaerenses, el Ministerio de Hábitat y el Organismo Provincial de Integración Social y Urbana. Este último organismo, enfocado en urbanización de asentamientos precarios, acumula desde el inicio de la gestión 472 obras ejecutadas en más de 300 barrios populares, con una inversión superior a los 565.000 millones de pesos destinada a mejorar las condiciones habitacionales de más de medio millón de bonaerenses en un contexto de creciente vulnerabilidad social.




