Las proyecciones elaboradas por los principales actores financieros del país confirmaron un escenario de desaceleración profunda que marca el pulso de la actividad económica nacional. Según los datos difundidos en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que administra la autoridad monetaria, los analistas y consultoras que participan del sondeo mensual advirtieron que la economía atravesó una contracción durante el tercer trimestre del año, cumpliendo de este modo con los parámetros técnicos que definen un periodo recesivo al encadenar dos caídas trimestrales consecutivas en la medición desestacionalizada.
El informe oficial refleja que la mediana de las estimaciones privadas ubicó la retracción de la actividad entre julio y septiembre en el orden del uno por ciento frente al trimestre previo. Este deterioro en los niveles de producción y consumo impulsó a las entidades financieras y centros de estudio económico a corregir a la baja sus proyecciones de mediano plazo, reduciendo de forma significativa el pronóstico de crecimiento del Producto Bruto Interno para el acumulado del año, una cifra que ahora se ubica en el uno y medio por ciento, marcando un claro retroceso en comparación con las expectativas más optimistas que predominaban a finales del ejercicio anterior.
Expectativas de rebote técnico y la trayectoria inflacionaria
Pese al bache recesivo registrado en la segunda mitad del año, el consenso de los analistas financieros anticipa una recuperación parcial de los indicadores a partir del último trimestre, período en el cual se proyecta un rebote de la actividad que permitiría compensar parcialmente el impacto negativo sobre el empleo y la demanda interna. Las proyecciones incorporadas en el relevamiento sugieren que la dinámica sectorial mostrará signos de estabilización hacia los primeros meses del año próximo, aunque con un ritmo de expansión heterogéneo que dependerá de la evolución de las variables financieras y del poder adquisitivo de los salarios.
En el frente de los precios, el mercado ratificó una trayectoria de desaceleración gradual pero persistente. Las estimaciones para la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor se mantienen ancladas en un rango acotado que oscila entre el uno con seis y el uno con nueve por ciento mensual para los próximos meses. De esta manera, el acumulado anual proyectado por la plaza financiera se consolida en el treinta por ciento, evidenciando una convergencia hacia niveles de inflación sustancialmente inferiores a los registrados en los ciclos previos, un factor clave para la estabilidad macroeconómica que persigue el equipo económico.
Frente cambiario, tasas y cuentas públicas
El comportamiento del mercado de cambios también experimentó modificaciones en las expectativas de los agentes económicos, especialmente al proyectar el horizonte hacia los meses previos al próximo proceso electoral. Aunque las proyecciones inmediatas acompañan la desaceleración inflacionaria, la expectativa de devaluación para el período de los próximos doce meses registró un ajuste al alza, reflejando la cautela de los inversores ante la proximidad de hitos políticos determinantes para el rumbo cambiario.
En paralelo, las tasas de interés de referencia para los depósitos a plazo fijo mayorista se ubican en torno al veintitrés con cincuenta por ciento nominal anual hacia el cierre del año, con un rendimiento efectivo mensual que acompaña el sendero estimado de la inflación. En cuanto a las cuentas fiscales y el sector externo, los analistas volvieron a mejorar sus proyecciones en torno al superávit comercial, impulsado por el desempeño de las exportaciones, mientras que se moderaron levemente las expectativas vinculadas al resultado primario del sector público, en un contexto donde el sostenimiento del equilibrio financiero continúa exigiendo un riguroso control del gasto corriente y una administración prudente de los recursos del Estado.




