La administración que encabeza Axel Kicillof ratificó su estrategia de sostener la inversión en infraestructura a pesar del complejo escenario financiero marcado por la retracción de fondos nacionales y la caída en la recaudación propia. Durante su habitual conferencia de prensa semanal, el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, detalló que a lo largo de 2026 se pusieron en marcha 87 licitaciones que superan los 270.000 millones de pesos, una cifra que refleja el esfuerzo fiscal de la administración provincial por mantener activo el aparato constructor en medio de la crisis económica generalizada que atraviesa el país.
El funcionario aclaró que este volumen económico contempla de manera exclusiva las nuevas licitaciones ejecutadas con fondos provinciales, por lo que el número final no contabiliza los compromisos previos ni los trabajos que se canalizan a través de convenios específicos con los municipios. No obstante, desde la propia cartera admitieron que la velocidad de ejecución y la cantidad de proyectos iniciados sufrieron una desaceleración evidente en comparación con los volúmenes de años anteriores, un freno que se explica tanto por el desplome de la coparticipación federal como por la contracción de la actividad económica interna que impacta directamente sobre los tributos bonaerenses.
El impacto del freno nacional y las obras estratégicas en marcha
La tensión presupuestaria entre la administración central y el distrito más poblado del país encuentra en la obra pública uno de sus capítulos más ríspidos. Mientras el Gobierno nacional mantiene su política de paralización total de los proyectos con financiamiento federal, la gestión provincial intenta compensar el bache con recursos propios aunque reconoció que las limitaciones actuales responden estrictamente a la escasez de caja y no a una falta de voluntad política. Con ese margen operativo reducido, la Provincia priorizó aquellas intervenciones de alto impacto estructural que resultan indispensables para mitigar riesgos hídricos y mejorar la conectividad productiva.
Entre los trabajos destacados se encuentra la continuidad del Plan Maestro Integral de la cuenca del río Salado, una obra faraónica que avanza sobre distritos como Alberti, Bragado y Chacabuco con el objetivo de ensanchar y profundizar el cauce para prevenir desbordes recurrentes que afectan a miles de hectáreas productivas. Del mismo modo, la agenda provincial incluye la instalación de nuevos puentes ferroviarios sobre el río Luján en los partidos de Campana y Pilar, trabajos técnicos que se complementan con la readecuación hidráulica de la zona para minimizar el impacto de las crecidas. A estas acciones se suman intervenciones sanitarias fundamentales, como la ampliación y refacción integral del Hospital Subzonal de Miramar, junto con la ejecución de pasos bajo nivel diseñados para agilizar el tránsito urbano y mejorar la seguridad vial en corredores de alta circulación.
El panorama descripto por el gabinete provincial expone los límites financieros con los que convive la administración bonaerense para sostener el motor de la construcción. Mientras se aguarda una normalización en el vínculo institucional y financiero con la administración federal, la prioridad oficial se centra en culminar los frentes abiertos y garantizar la funcionalidad de aquellas estructuras críticas para el desarrollo productivo y la seguridad de los habitantes del territorio.




