El mapa de los servicios públicos en el centro neurálgico del país experimenta un giro histórico con el proceso de adjudicación que devuelve la operación de Agua y Saneamientos Argentinos a la órbita privada. Tras la apertura de los sobres económicos, el consorcio conformado por el grupo Rowing y la firma Transclor se impuso en la compulsa al presentar una propuesta de 340,2 millones de dólares, superando por amplio margen la oferta alternativa presentada por Roggio. El procedimiento licitatorio, diseñado sin un precio base estipulado, determinó al vencedor de manera directa debido a que la brecha económica entre los contendientes superó el margen reglamentario del cinco por ciento, clausurando así la instancia de mejoras de ofertas.

La conformación societaria que asumirá el control operativo reúne a actores con trayectoria en el mercado local e internacional. Mientras que Rowing encabeza el bloque empresarial, Transclor aporta su experiencia como proveedor estratégico de insumos químicos para la potabilización del agua, un rol que desempeña desde hace más de una década. El esquema se completa con la participación técnica de la compañía brasileña Arcos Saneamento e Participações, perteneciente al Grupo Equipav, junto al fondo de inversión neerlandés PHX AQUA, una sociedad diseñada para canalizar capitales extranjeros hacia la infraestructura sanitaria.

Un negocio estratégico bajo la lupa de las metas fiscales y el compromiso de inversión

Si bien la cifra final obtenida por la venta del noventa paquete accionario quedó por debajo de las expectativas iniciales trazadas por el equipo económico nacional, la valuación integral de la compañía supera los cuatrocientos cuarenta millones de dólares, reservando el porcentaje restante para el Programa de Propiedad Participada de los trabajadores. El pliego definitivo establece ahora un cronograma administrativo que contempla los plazos habituales de impugnación, dictámenes de preadjudicación y la rúbrica definitiva del contrato, con la perspectiva de que las nuevas autoridades encabecen la toma de posesión efectiva antes de la culminación del año.

En el plano operativo, el contrato de concesión estipula obligaciones financieras a largo plazo que ascienden a cifras monumentales para sostener y ampliar la red de saneamiento. El consorcio adjudicatario asumió el compromiso formal de inyectar recursos por mil novecientos cuarenta millones de dólares durante el primer lustro de gestión, proyectando inversiones globales por más de quince mil millones de dólares a lo largo de las tres décadas que durará la concesión del servicio para los millones de habitantes del conurbano y la capital.