El asalto perpetrado durante la tarde del último sábado en un centro de estética situado en la calle 6 entre 55 y 56, a escasos metros de la emblemática Plaza San Martín, dejó secuelas profundas en quienes se encontraban en el establecimiento. El episodio, que duró apenas dos minutos pero se extendió con la intensidad de una eternidad para las víctimas, puso nuevamente sobre relieve la vulnerabilidad de los comercios barriales frente al delito urbano en el casco fundacional platense. El delincuente ingresó al local con total impunidad, portando un arma blanca y desplegando una violencia física inusulada contra el personal y las personas que aguardaban ser atendidas.

Sofía, una de las trabajadoras del lugar, recapituló con crudeza los instantes en que la situación se tornó inmanejable. Lejos de encontrarse con un ladrón convencional, debió afrontar una agresión directa apenas se cruzaron en el acceso, seguida de amenazas de muerte constantes y un recorrido intimidatorio hacia la parte trasera del salón. El factor de mayor zozobra para la joven no fue su propia integridad física, sino la presencia de una clienta de avanzada edad. La angustia se multiplicó al tener que resguardar a una mujer de 93 años y a su cuidadora, intentando mantener la calma para no acelerar la furia del atacante, quien exigía un botín en efectivo que el negocio no poseía en ese momento.

La tensión en el local y la huida del asaltante sin identificar

En el otro extremo del salón, la propietaria del comercio y madre de la empleada, identificada como Andrea, escuchaba impotente los gritos y las amenazas de disparos desde una habitación contigua. La imposibilidad de intervenir para frenar la agresión física contra su hija derivó en un momento de desesperación absoluta, contenido únicamente por la contención de familiares que se encontraban en las inmediaciones. A pesar de los amagues de fuga de Sofía, quien evaluó arriesgarse a salir a pedir auxilio a la vía pública, el delincuente logró reunir pertenencias personales y dinero en una mochila para luego escapar caminando con absoluta tranquilidad por las calles del centro platense.

Los operativos policiales montados minutos después del llamado de emergencia permitieron demorar a un sospechoso a pocas cuadras del lugar, vinculado inicialmente a otro ilícito, aunque las pericias y el reconocimiento descartaron que se tratara del autor material del robo en la estética. Mientras las horas transcurren sin novedades sobre el paradero del delincuente, la familia difundió un pedido de colaboración a los frentistas y comerciantes de la cuadra para aportar registros de cámaras de seguridad privadas que permitan reconstruir la ruta de escape. Las secuelas psicológicas continúan marcando el día a día de las víctimas, enfrentadas a la cruda realidad de la inseguridad cotidiana en las arterias principales de la capital provincial.