La rutina laboral de una empresa de aberturas de aluminio ubicada en la zona norte de La Plata se quebró de forma violenta cuando un empleado administrativo que transportaba el dinero correspondiente al pago de haberes del personal fue interceptado y despojado de una suma estimada en treinta millones de pesos. El episodio delictivo, que ya se encuentra bajo la lupa de la justicia provincial y de las fuerzas de seguridad, expone nuevamente la vulnerabilidad en la logística de traslado de efectivo en la vía pública, un procedimiento que en los últimos tiempos ha encendido luces de alarma debido al incremento de este tipo de golpes comando ejecutados con precisión cronometrada.
El hecho se desencadenó cuando la víctima se desplazaba por el trayecto comprendido entre las instalaciones de la firma comercial situada sobre la avenida 32 y las inmediaciones de las calles 31 y 527. En ese punto estratégico, dos sujetos a bordo de una motocicleta irrumpieron de manera sorpresiva para bloquearle el paso. Sin mediar mayor diálogo, uno de los atacantes descendió del vehículo menor y agredió físicamente al trabajador, golpeándolo con la culata de un arma de fuego para doblegar cualquier resistencia y arrebatarle de inmediato la caja que contenía los fondos líquidos destinados a los obreros de las áreas de carga, descarga y fabricación.
Una pesquisa orientada a determinar si existió filtración de información
Con el botín en su poder, los asaltantes emprendieron una fuga a alta velocidad a contramano de las arterias principales, perdiéndose de vista en el entramado urbano de los barrios circundantes sin dejar rastros aparentes. Las actuaciones iniciales quedaron caratuladas como robo agravado por el uso de arma de fuego y en poblado y en banda, mientras los gabinetes de investigación criminal analizan las cámaras de seguridad municipales y privadas de la zona con el propósito de trazar el mapa de ruta exacto que utilizaron los sospechosos tanto para llegar al lugar del ataque como para escapar. Los peritos forenses también recolectan testimonios de vecinos y transeúntes que ocasionalmente circulaban por el lugar del hecho al mediodía.
La principal hipótesis que manejan los investigadores judiciales apunta a dilucidar si los delincuentes contaban con información precisa y anticipada sobre el movimiento financiero del empleado. Trasladar sumas millonarias en efectivo sin custodia policial ni vehículos blindados constituye una práctica de alto riesgo que las entidades empresariales suelen evitar, aunque la escasez de alternativas bancarias inmediatas o los costos operativos a menudo empujan a las firmas medianas a asumir estas exposiciones. En los próximos días se aguardan nuevas declaraciones testimoniales en la fiscalía interviniente para intentar esclarecer el grado de planificación detrás del golpe que dejó sin su sueldo a decenas de familias platenses.




