La tranquilidad de una mañana cualquiera en el barrio Parque Castelli se quebró de manera abrupta cuando tres asaltantes irrumpieron en una vivienda particular y sometieron a un jubilado de 76 años a una situación de extrema vulnerabilidad y violencia. El hecho, que vuelve a poner bajo la lupa la eficacia de los operativos de prevención en el casco urbano periférico, se produjo a escasa distancia de una dependencia policial clave, un dato que incrementa el malestar y la preocupación entre los frentistas de la zona norte.
El episodio delictivo tuvo lugar en un domicilio situado sobre la calle 71, entre 6 y 7. Aprovechando la ausencia de testigos ocasionales en la vía pública durante las primeras horas de la jornada, los delincuentes lograron vulnerar los accesos al inmueble y sorprendieron al propietario en solitario. Sin mediar demasiadas palabras, los sujetos redujeron por la fuerza al hombre de la tercera edad y lo trasladaron hasta la habitación principal, donde procedieron a maniatarlo de pies y manos para neutralizar cualquier intento de defensa o resistencia.
Una hora de saqueo sistemático y una fuga con botín mixto
Con la víctima completamente inmovilizada sobre la cama, la banda operó con total impunidad durante más de sesenta minutos. Lejos de concretar un arrebato rápido al pasar, los delincuentes recorrieron de punta a punta cada una de las dependencias de la propiedad en una búsqueda exhaustiva de objetos de valor. Del lugar se llevaron los ahorros correspondientes al último haber jubilatorio, una suma indeterminada de dólares estadounidenses, dispositivos tecnológicos como teléfonos celulares y tablets, además de efectos de profundo valor sentimental, entre ellos la alianza matrimonial de la víctima.
Una vez consumado el robo, los implicados abandonaron el lugar con rumbo desconocido, cargados con el botín. Pese al alto nivel de estrés y la violencia implícita en la privación ilegítima de la libertad, el jubilado no requirió asistencia médica de urgencia por lesiones físicas, aunque el impacto psicológico del asalto dejó secuelas evidentes en su entorno cercano y vecindario.
El mapa del delito y la respuesta institucional en la región
El asalto en calle 71 desnuda una problemática recurrente en diversos puntos del partido de La Plata, donde los accesos vulnerables a viviendas bajas y la soledad de las calles en horarios específicos facilitan el accionar de bandas organizadas que operan con inteligencia previa o al amparo del factor sorpresa.
A raíz de la denuncia radicada tras el hecho, la UFI en turno caratuló la causa como robo calificado y privación ilegítima de la libertad. Los investigadores judiciales y policiales centran ahora sus esfuerzos en el relevamiento de cámaras de seguridad particulares y municipales instaladas en las inmediaciones. Los registros fílmicos podrían aportar no solo las características físicas de los prófugos sino también el vehículo de apoyo utilizado para la fuga, en un expediente que por el momento no registra personas detenidas ni imputadas formalmente.




