La tranquilidad de la zona productiva de Abasto se vio interrumpida en las últimas horas por un escandaloso episodio de inseguridad rural que afectó de manera directa a una familia de la región. Entre la noche del lunes y la madrugada del martes, desconocidos ingresaron a un predio y se llevaron tres caballos, animales que no solo cumplen un rol de trabajo y afecto cotidiano, sino que además integran el núcleo familiar de sus propietarios, generando una angustia profunda entre los más chicos que aguardan su reencuentro.
El hecho delictivo expone una modalidad delictiva que golpea con frecuencia al cinturón verde y a las áreas semirrurales del partido de La Plata, donde el robo de ganado mayor y animales de cría representa pérdidas económicas significativas y un golpe anímico irreparable para quienes dependen de ellos. Los damnificados formalizaron la correspondiente denuncia en sede policial, aunque decidieron multiplicar los esfuerzos a través de la difusión pública ante la urgencia de dar con el paradero de los equinos antes de que sean comercializados de manera ilegal o trasladados fuera de la provincia.
Las características de los animales y el pedido a la comunidad
De acuerdo con la información aportada por los dueños, el botín de los delincuentes estuvo conformado por ejemplares de distintas características físicas y etapas de desarrollo. Entre los animales sustraídos figuran un caballo gateado criollo, una yegua baya que se encontraba en período de preñez, y una potranca blanca de apenas nueve meses de vida que requería cuidados específicos de crianza. La combinación de estos factores incrementa la desesperación del entorno familiar, consciente de que la salud de la yegua preñada y de la cría en pleno desarrollo corre riesgos si no reciben la atención adecuada.
"Son parte de nuestra familia, los criamos con mucho esfuerzo y los chicos están desesperados esperándolos", señalaron desde el entorno cercano a la propietaria de los equinos.
Ante la escasa respuesta operativa inicial en este tipo de investigaciones de abigeato y robo rural, la estrategia familiar se volcó de lleno a la solidaridad vecinal. Las redes sociales y los canales de mensajería instantánea se convirtieron en las principales herramientas para viralizar las imágenes de los tres caballos, buscando que el dato clave provenga de algún vecino de Abasto, de localidades vecinas como Melchor Romero o Lisandro Olmos, o de ferias ganaderas informales donde suele recircular este tipo de hacienda malhabida.
Las autoridades policiales locales iniciaron las tareas investigativas de rigor, analizando cámaras de seguridad de la zona e intentando rastrear posibles vehículos de gran porte utilizados para consumar el traslado de los animales en plena madrugada. Mientras tanto, la familia mantiene abierto un canal de comunicación directo para cualquier persona que pueda aportar datos certeros, habilitando el número telefónico 2214389074 a la espera de una pista que permita cerrar este duro capítulo y recuperar a los caballos.




