El consorcio conformado por Techint Ingeniería & Construcción y la italiana Saipem dio un paso formal en el proceso para concretar la ampliación del complejo industrial de Bahía Blanca, al adjudicarse los trabajos técnicos preliminares orientados a la construcción de una nueva planta de urea destinada a abastecer al mercado agropecuario nacional. La rúbrica del convenio abre un período de once meses en el cual las compañías operativas deberán evaluar con precisión la viabilidad del proyecto, trazar las alternativas constructivas, mapear a los potenciales proveedores y calcular el volumen exacto de capital requerido para levantar la infraestructura.

Voceros vinculados a las negociaciones confirmaron que esta instancia representa una etapa previa y fundamental antes de llegar a la adjudicación definitiva de la obra física. Durante este plazo, el esquema operativo incorporará tecnología internacional provista por firmas globales especializadas en la síntesis de amoníaco y en los procesos de granulación, con la meta de diseñar un complejo de alta eficiencia. La iniciativa retoma los hilos de un proceso licitatorio que tuvo su puntapié inicial en 2019 y que experimentó diversas postergaciones a lo largo del tiempo, marcadas por reformulaciones societarias y revisiones en los costos de ingeniería que dilataron la firma del contrato original.

Un mercado en transformación bajo la sombra del RIGI

El escenario corporativo de Profertil experimentó modificaciones sustanciales luego de que la firma fuera adquirida por nuevos actores del agronegocio, consolidando una posición de liderazgo en la provisión del principal fertilizante nitrogenado que demanda la producción agrícola argentina. La compañía opera históricamente desde Ingeniero White, donde genera volúmenes significativos de urea y amoníaco para cubrir gran parte de la plaza interna. Sin embargo, la magnitud del nuevo emprendimiento industrial prevé duplicar las escalas actuales y contempla desembolsos de gran envergadura que estimulan el interés por adherir a regímenes de promoción fiscal y cambiaria.

“El desarrollo de infraestructura petroquímica a esta escala requiere previsibilidad a largo plazo, articulando la provisión de gas natural con los incentivos normativos vigentes para dinamizar las exportaciones regionales”, señalaron fuentes del sector industrial.

La perspectiva de una mayor oferta de fertilizantes locales coincide con los movimientos de otros actores del mercado energético, como Pampa Energía, que también proyecta instalar plantas de gran porte en el polo petroquímico bonaerense con la mira puesta en el mercado brasileño. Este despliegue inversor busca transformar la matriz de abastecimiento interno y reducir gradualmente la dependencia de las importaciones externas de insumos críticos, en un contexto donde el uso de tecnología avanzada y la disponibilidad de gas proveniente de Vaca Muerta configuran los pilares centrales de la expansión productiva.