El Gobierno nacional reconoció que el sendero de desaceleración de los precios atraviesa una etapa compleja, aunque ratificó el rumbo económico luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundiera el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a septiembre, mes que arrojó una suba del 1,9%. Con este registro, el acumulado de los primeros nueve meses del año alcanzó el 23,6%, mientras que la variación interanual se ubicó en el 32,4%.
La cifra oficial generó reacciones inmediatas en el arco político y económico. Desde el Ejecutivo se encargaron de destacar que mantenerse por debajo de la barrera del dos por ciento mensual representa un logro frente a los niveles heredados de la gestión anterior, a pesar de que el indicador mostró un leve repunte respecto al 1,7% contabilizado durante el mes de agosto. En ese marco, voceros oficiales salieron al cruce de las especulaciones sobre la dinámica inflacionaria y marcaron las expectativas oficiales para el tramo final del año.
"Puede ser sinuoso este camino. El dato de hoy es de 1,9%. Que hoy estemos abajo del 2%, creo que es un buen número comparado del lugar del cual venimos", expresó el vocero presidencial Adrián Ravier al analizar las estadísticas oficiales.
El impacto en los rubros y la discusión monetaria
El informe del organismo estadístico detalló que las mayores presiones alcistas durante el novenomestrabajado provinieron de las divisiones vinculadas a los servicios públicos y la estacionalidad. Específicamente, el rubro de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles lideró las subas con un incremento del 3,1%, secundado de cerca por Educación, que registró un avance del 3,0%. Estos aumentos continúan traccionando el costo de vida cotidiano de los hogares, generando tensiones en la recuperación del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones.
Ante este escenario, la lectura oficial insiste en que la raíz del problema inflacionario responde estrictamente a factores monetarios. Desde la Casa Rosada sostienen que la disciplina en la emisión y la contracción de los agregados monetarios constituyen la herramienta fundamental para consolidar la baja sostenida del índice de precios, desestimando la necesidad de aplicar controles de precios o acuerdos sectoriales tradicionales que formaban parte de las recetas de administraciones pasadas. Con tres meses restantes en el calendario anual, la pulseada económica se centra en consolidar la estabilidad sin descuidar el frente social.




