A pocas horas de una jornada que promete quedar grabada en la historia del deporte nacional, el capitán y referente del seleccionado argentino, Lionel Messi, recibió este martes el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires. La ceremonia se desarrolló en la intimidad del predio que la Asociación del Fútbol Argentino posee en la localidad bonaerense de Ezeiza, un escenario habitual de concentración para el combinado albiceleste que esta vez sirvió de marco para un acontecimiento de fuerte impronta académica y cultural.
La distinción fue entregada formalmente por el rector de la casa de altos estudios, Ricardo Gelpi, y el vicerrector, Emiliano Yacobitti. Del cónclave también formaron parte decanos de las distintas facultades y representantes de los claustros que integran el Consejo Superior, órgano que una semana atrás había aprobado la resolución por unanimidad. La máxima autoridad universitaria le colocó la medalla y le entregó el diploma correspondiente a una figura que, según destacaron desde la institución, trasciende las fronteras estrictas de la disciplina deportiva.
Un reconocimiento que trasciende la cancha y abraza los valores de la perseverancia
Durante su discurso de agradecimiento, el rosarino no ocultó el nerviosismo propio de las horas previas a saltar al terreno de juego para vestir una vez más la camiseta celeste y blanca. Entre sensaciones cruzadas por la cercanía de su despedida y el peso simbólico de recibir un galardón de semejante magnitud, el delantero compartió su perspectiva ante los académicos y dirigentes presentes.
Poder recibir un reconocimiento así es un orgullo para mí, sobre todo poder decir que soy un doctor honorífico. Es un día muy especial, sé que va a ser difícil y voy a intentar disfrutarlo. Estoy tranquilo, pero a medida que se acerca el momento del partido se va complicando un poquito más, así que empezarlo de esta manera lo hace mucho más especial.
Los fundamentos institucionales que respaldaron la decisión del Consejo Superior pusieron especial énfasis en los atributos humanos y profesionales que cimentaron la carrera del número diez. La resolución remarcó que su trayectoria constituye un ejemplo elocuente de excelencia, perseverancia y humildad, además de destacar un ejercicio ético constante en el desarrollo de su actividad y un compromiso inclaudicable con la representación de la bandera argentina a nivel global, pilares fundamentales que la universidad pública promueve en su historia centenaria.




