El mercado de pases del fútbol argentino comienza a moverse con nombres de peso y trayectorias particulares que alteran la planificación de los planteles de cara a la segunda mitad del año. Entre las novelas que se empiezan a gestar en los pasillos de los clubes, la situación de Matías Reali vuelve a captar la atención de propios y ajenos debido a su presente con altibajos en San Lorenzo y el llamado latente desde Cuyo para repatriarlo.
El delantero, que supo construir su camino desde las bases más profundas del deporte hasta ganarse un lugar en la máxima categoría, atraviesa un escenario de incertidumbre en el conjunto de Boedo. A pesar de haber sumado una cantidad considerable de presencias a lo largo de la temporada, la falta de continuidad en el tramo reciente y la necesidad de relanzar su protagonismo abren un signo de pregunta sobre su continuidad en el Ciclón, donde supo alternar buenas actuaciones con partidos en los que quedó relegado de la consideración principal.
El delantero aparece en el radar de Independiente Rivadavia, institución en la que dejó una huella imborrable al liderar el histórico ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino.
La alternativa de un cambio de aire tomó fuerza en las últimas horas a partir de una contingencia reglamentaria en el torneo. La grave lesión sufrida por Maximiliano Salas le otorgó a la institución mendocina la posibilidad formal de sumar un refuerzo fuera de los tiempos habituales del mercado, un hueco reglamentario que la dirigencia busca aprovechar con un viejo conocido de la casa que conoce a la perfección las exigencias de la institución cuyana.
Un pasado inconcluso en La Plata y el salto hacia la consagración
Para los hinchas que siguen de cerca el día a día del fútbol local, la figura de Reali evoca recuerdos encontrados. El atacante realizó gran parte de su etapa formativa en las divisiones inferiores de Gimnasia, donde se nutrió de conceptos tácticos y roce competitivo. Sin embargo, el destino quiso que su estreno con la camiseta albiazul nunca se concretara de manera oficial. A finales de 2019, en medio de reestructuraciones dirigenciales y decisiones presupuestarias, quedó con el pase en su poder y debió buscar horizontes alternativos para demostrar sus condiciones.
Aquel alejamiento sin escalas hacia el profesionalismo lo llevó a transitar un camino complejo por categorías menores, donde debió picar piedra hasta encontrar su explosión futbolística. Años más tarde, a finales de 2023, su nombre sobrevoló nuevamente los pasillos del predio de Abasto. La directiva del Lobo sondeó su situación con la intención de repatriarlo para reforzar el plantel profesional, pero las diferencias económicas y la dinámica de las negociaciones truncaron un retorno que parecía factible.
Hoy, el panorama lo encuentra evaluando alternativas junto a su entorno y los clubes involucrados. Si bien mantiene contrato vigente y ha sumado minutos en el semestre, la falta de consolidación definitiva como pieza indiscutida en el esquema titular de San Lorenzo alimenta las especulaciones sobre un posible traspaso. En Mendoza lo esperan con los brazos abiertos para revivir viejas sociedades futbolísticas, mientras el mercado de pases continúa su curso con negociaciones silenciosas que podrían resolverse en los próximos días.




