La novela en torno a la habilitación de Marcos Rojo llegó a su fin luego de que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) diera luz verde para que el defensor pueda ser inscripto formalmente. De esta manera, el experimentado futbolista podrá vestir la camiseta albirroja tanto en el plano local como en el ámbito internacional, disipando las dudas que habían dominado la agenda cotidiana de la institución en las últimas semanas y descomprimiendo el panorama de cara a los compromisos más urgentes del calendario deportivo.
La resolución llegó sobre el filo del cierre de los plazos reglamentarios, un aspecto que había generado creciente preocupación en los pasillos del estadio de UNO y del predio de City Bell. Las gestiones encabezadas por la dirigencia del club permitieron destrabar un expediente que se había vuelto complejo debido a cuestiones estrictamente administrativas vinculadas a su salida de su anterior club y a los tiempos burocráticos de la casa madre del fútbol nacional.
Las claves de la medida
Para comprender el impacto de esta decisión de la AFA, es necesario repasar los factores que condicionaban al plantel superior y los pasos que debió dar la institución:
- Urgencia defensiva: El equipo afrontará bajas sensibles en la última línea para el próximo compromiso internacional, ya que futbolistas habituales titulares acumularon tarjetas amarillas y no podrán estar presentes.
- Gestiones dirigenciales: La secretaría financiera y legal del club intensificó las negociaciones y presentaciones formales ante los tribunales de disciplina y oficinas de registro de contratos para acelerar el trámite.
- Entrenamientos condicionados: Durante todo el período de espera, el defensor se mantuvo bajo las órdenes del cuerpo técnico en el Country Club de City Bell, operando con un permiso especial mientras aguardaba el veredicto definitivo.
- Doble competencia: La habilitación contempla tanto la participación en el torneo doméstico como en la serie mata-mata del certamen continental, el gran objetivo trazado para este semestre.
Con este panorama despejado, el cuerpo técnico albirrojo recupera una pieza de jerarquía y experiencia para armar el esquema táctico que afrontará la parte más caliente de la temporada. La integración definitiva de Rojo al plantel no solo aporta soluciones numéricas ante las suspensiones y lesiones que mermaron la plantilla, sino que también inyecta un voto de confianza institucional de cara al exigente cruce internacional que paralizará a la región en los próximos días.




