La presencia de la delegación legislativa y comercial argentina en una de las vidrieras más importantes del mundo para la industria de productos del mar dejó en evidencia la necesidad urgente de rediscutir la carga tributaria que pesa sobre las exportaciones nacionales. En el marco de la feria internacional Conxemar, desarrollada en la ciudad española de Vigo, el senador nacional Maximiliano Abad mantuvo una serie de encuentros estratégicos con referentes del sector pesquero, diplomáticos y funcionarios nacionales para evaluar el posicionamiento del país en los mercados externos y gestionar herramientas que dinamicen la actividad.

El evento, que congregó a más de ochocientos expositores de treinta nacionalidades distintas, funcionó como un termómetro global para analizar las variaciones de precios, la evolución tecnológica en cadenas de frío y empaque, y las demandas de los principales compradores internacionales. Para la economía de la Provincia de Buenos Aires, y en particular para el distrito de General Pueyrredon, la participación de firmas emblemáticas con asiento en el puerto atlántico marcó el pulso de una cadena de valor que sostiene miles de puestos de trabajo tanto en alta mar como en las plantas de procesamiento terrestres.

La agenda exportadora y el reclamo impositivo

Durante su paso por tierras gallegas, el legislador cruzó impresiones con el subsecretario de Pesca de la Nación, Antonio López Cazorla, además de reunirse con la flamante cónsul general argentina en Vigo, Silvina Isabel Montenegro, y con la representante de la Cancillería ante el Consejo Federal Pesquero, Paola Guccioni. En esos intercambios institucionales sobrevoló una exigencia histórica de las cámaras empresarias y los gremios del sector: la supresión de los derechos de exportación que gravan a los productos marinos.

Para el dirigente radical, la estructura de costos actual opera como un freno para el desarrollo federal y la inserción internacional. Desde la perspectiva de los sectores productivos, competir en condiciones de desigualdad frente a flotas de otras naciones limita la capacidad de expansión y el ingreso genuino de divisas al país. La demanda apunta a desatar el potencial exportador mediante un esquema fiscal que estimule la agregación de valor en origen, jerarquizando el trabajo de los marineros, estibadores y operarios industriales locales.

De cara a los próximos meses, la discusión legislativa en torno a la presión tributaria sobre las economías regionales se perfila como un eje ineludible en el Congreso de la Nación, donde distintos bloques buscan sintonizar las necesidades operativas de la producción primaria y manufacturera con la urgencia macroeconómica de equilibrar las cuentas públicas sin asfixiar el aparato exportador.