El mercado financiero local experimentó este lunes una jornada de marcada efervescencia, caracterizada por una tendencia alcista en los principales activos bursátiles y una contundente desaceleración del riesgo país, que perforó niveles previos tras acomodarse en los 633 puntos básicos, lo que representa una baja de 33 unidades en relación con el cierre anterior. Este comportamiento responde de manera directa a factores geopolíticos y regionales que lograron inyectar optimismo entre los inversores, descomprimiendo la tensión cambiaria de las últimas semanas y ofreciendo un respiro al equipo económico nacional.
En el plano cambiario, el dólar oficial operó con total estabilidad en las primeras negociaciones en la ventanilla del Banco Nación, posicionándose en $1.490 para la compra y $1.540 para la venta, mientras que el segmento mayorista mostró una leve baja para ubicarse en la franja de los $1.507 y $1.516 en ambas puntas. Los contratos de dólar a futuro también reflejaron esta tónica de calma, operando a $1.538 para fines de octubre, $1.566 para noviembre y $1.596 para diciembre, registrando una retracción lineal de cinco pesos que evidencia una expectativa de mayor previsibilidad cambiaria en el corto plazo.
El efecto Brasil y el respaldo internacional como motores de la plaza bursátil
La reacción positiva de los mercados no se limitó al segmento cambiario, sino que encontró su expresión más vibrante en la plaza accionaria y en la renta fija. El panel líder MERVAL avanzó un 2,5 por ciento en el inicio de las operaciones, empujado por el desempeño de papeles clave del sector financiero y energético como Banco Macro, Central Puerto y BBVA, con saltos que superaron el cuatro por ciento. En simultáneo, los ADRs argentinos cotizantes en Wall Street replicaron la misma sintonía alcista, traccionados por el fuerte repunte de empresas tecnológicas y bancarias que entusiasmaron a los fondos internacionales. Los bonos soberanos de la deuda pública se sumaron a la corriente compradora, destacándose el título AL35 con un incremento del 1,6 por ciento.
Detrás de este renovado apetito por el riesgo argentino confluyeron dos acontecimientos determinantes. Por un lado, el resultado electoral favorable a Flavio Bolsonaro en el vecino país desató una ola de optimismo que se tradujo en un salto superior al diez por ciento en el ETF brasilero EWZ durante el pre-market y una apreciación del real cercana al 4,5 por ciento. Esta revalorización de la moneda brasileña representa un alivio estratégico para el aparato productivo nacional, dado que alrededor del treinta por ciento de las exportaciones argentinas tienen como destino el mercado brasileño, mejorando sustancialmente la competitividad comercial. Por el otro lado, las declaraciones de Scott Bessent, alto funcionario del gobierno estadounidense, reafirmaron el compromiso de brindar asistencia financiera si las circunstancias lo demandan, replicando el esquema de cooperación observado durante el año anterior y disipando temporalmente los temores de iliquidez, a pesar de la atenta lectura que los operadores realizan sobre el escenario electoral estadounidense de cara a noviembre.




