La cotización internacional del petróleo volvió a superar este jueves la barrera de los 105 dólares por barril, un umbral que enciende las alarmas de los mercados globales ante el temor persistente a una escasez prolongada de suministro. El encarecimiento de la energía responde a una combinación simultánea de tensiones geopolíticas en una de las rutas comerciales más sensibles del planeta y factores climáticos adversos que frenaron la extracción en territorio estadounidense.
En las primeras operaciones de la jornada, el barril Brent se negociaba a 105,37 dólares, mientras que el crudo WTI —referencia ineludible para el mercado norteamericano— operaba por encima de los 90 dólares tras acumular un salto diario superior al 5%. Los analistas coinciden en que la presión alcista no cede debido a la escalada en las hostilidades en el estrecho de Ormuz, el canal marítimo por el que transita una porción sustancial del petróleo que se consume a escala planetaria.
Las claves de la medida y el impacto global
La tensión en Medio Oriente se combinó con el avance del huracán Isaías sobre el Golfo de México, un fenómeno meteorológico que obligó a las principales operadoras a paralizar de manera preventiva la actividad en las plataformas offshore. Dicha región concentra cerca del 15% de la producción total anual de crudo de Estados Unidos, lo que profundizó el déficit temporario de oferta disponible.
- Escalada en Medio Oriente: Los ataques constantes en el estrecho de Ormuz complican el traslado marítimo de barriles.
- Factor climático: El impacto del huracán Isaías frenó la extracción offshore en el Golfo de México.
- Respuesta de la AIE: Los países miembros ya liberaron 325 millones de barriles de sus reservas estratégicas para calmar la plaza.
- Reacción bursátil: Las principales plazas de Wall Street y Europa operan con números rojos y marcada cautela.
Frente a este panorama de inestabilidad, la Agencia Internacional de Energía ratificó que sus países miembros mantienen plena disponibilidad para liberar nuevos volúmenes de crudo si las circunstancias lo demandan. Hasta la fecha, las naciones integrantes ya volcaron al mercado 325 millones de barriles de los 400 millones comprometidos a comienzos de año, con el objetivo de amortiguar el impacto inflacionario que este salto energético provoca en las principales economías del mundo.




