La brecha entre los ingresos corrientes y la dinámica cotidiana de precios se consolidó como el principal factor de tensión social en el tramo final del año, de acuerdo con los registros difundidos por el último Monitor de Opinión Pública elaborado por la consultora Zentrix. El informe, que abarcó un universo de más de 1.400 casos distribuidos en las 24 jurisdicciones del país, expone que el poder de compra de las familias continúa deteriorándose al ritmo de las urgencias domésticas.
Los números de la medición marcan un escenario donde la gran mayoría de la población percibe una asimetría estructural entre su economía doméstica y las cifras que difunde el Estado. En concreto, el 81,8% de los consultados advirtió que sus haberes mensuales se ubican por detrás de los aumentos de precios, mientras que un escaso 13,2% señaló que sus ingresos logran ganarle a la suba inflacionaria. Esta percepción se traduce además en un escepticismo generalizado hacia las estadísticas públicas, ya que más de dos tercios de la ciudadanía sostiene que el indicador del organismo nacional de estadística no refleja el movimiento real del mercado en las góndolas.
Las prioridades de los hogares y la erosión del poder adquisitivo
Al indagar sobre las principales preocupaciones que dominan la agenda cotidiana, el estudio desglosó un mapa donde las urgencias materiales desplazan a otros temas tradicionales. La insuficiencia de los ingresos familiares encabeza las inquietudes con el 50,1% de las menciones, seguida de cerca por la incertidumbre financiera con el 49,8%, y el temor al desempleo que alcanza al 40,9% de los encuestados. En un plano secundario quedaron cuestiones como la corrupción, el impacto de las tarifas de los servicios públicos y la inseguridad ciudadana, mientras que la inflación concebida como un guarismo abstracto cedió espacio ante la imposibilidad concreta de cubrir los gastos mensuales.
El humor social refleja un profundo desgaste en el tejido económico cotidiano, donde la capacidad de ahorro es prácticamente nula y las familias deben reconfigurar sus consumos básicos de manera constante para evitar caer en la indigencia.
En paralelo al diagnóstico sobre el costo de vida, el trabajo privado midió el impacto político de la coyuntura y el nivel de respaldo a las principales figuras del escenario nacional. La administración que encabeza el presidente Javier Milei registró un nivel de aprobación que se ubica en el 35,2%, frente a un rechazo que trepa al 56,8%. Por su parte, la medición de imagen de los referentes provinciales y nacionales mostró números divididos, con el gobernador bonaerense Axel Kicillof registrando un 38,2% de opiniones favorables y un 53,6% de negativas, en un contexto donde el pesimismo respecto al rumbo económico inmediato continúa abarcando a más de la mitad de la población consultada.




