El ministro de Economía, Luis Caputo, prepara su valija para emprender en los próximos días un viaje estratégico rumbo a Tailandia, donde participará de las tradicionales reuniones anuales organizadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El cónclave internacional, pactado para desarrollarse entre el 12 y el 18 de octubre, constituye el escenario elegido por el equipo económico para intentar cerrar la tercera revisión del acuerdo vigente con el organismo multilateral y destrabar así un desembolso estimado en 900 millones de dólares que resulta vital para las cuentas públicas.
Desde el Palacio de Hacienda confirmaron los movimientos del funcionario nacional, aunque optaron por la prudencia respecto a la formalización de un encuentro bilateral con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva. Si bien la agenda oficial todavía se encuentra abierta y sujeta a modificaciones de último momento, la coincidencia temporal y espacial en Bangkok alimenta las expectativas sobre una foto conjunta que permita encauzar los tramos finales de la negociación, luego de la misión técnica que recorrió Buenos Aires a fines de septiembre para evaluar el desempeño macroeconómico local.
La comitiva que acompañará al titular del área económica estará integrada por figuras de peso dentro del esquema financiero oficial. Entre los nombres confirmados figura el viceministro de Economía, José Luis Daza, mientras se evalúa la incorporación de la cúpula del Banco Central, encabezada por su presidente, Santiago Bausilli, y el vicepresidente, Vladimir Werning, en una señal de alineamiento técnico absoluto frente a las exigencias que plantea el organismo de crédito internacional.
La mirada del organismo sobre el rumbo económico
Las tratativas se desarrollan en un contexto donde el FMI mantiene su respaldo general a la hoja de ruta oficial, aunque con advertencias puntuales sobre la necesidad de morigerar los costos sociales del ajuste. Durante su última conferencia de prensa, la vocera del organismo, Julie Kozack, destacó los avances logrados en materia de estabilización macroeconómica, ponderando la drástica desaceleración inflacionaria, la recomposición de reservas en el plano externo y la férrea disciplina fiscal que transformó el histórico déficit en superávit.
Es importante garantizar que el crecimiento se amplíe y se distribuya de manera más uniforme tanto en los demás sectores de la economía como entre los trabajadores, señaló Julie Kozack al referirse al impacto del programa vigente.
No obstante los elogios al ordenamiento fiscal, las conversaciones técnicas profundizan sobre los desvíos detectados en la recaudación impositiva y el impacto de la retracción en ciertos sectores de la actividad productiva. El cumplimiento de las metas del Servicio Ampliado del FMI contempla un sendero exigente, y ante la posibilidad de registrar un resultado inferior al proyectado en el plano primario, desde el oficialismo ya deslizaron la alternativa de solicitar una dispensa formal, conocida en la jerga financiera como waiver, para garantizar la continuidad del programa sin sobresaltos que alteren la tranquilidad de los mercados cambiarios en el tramo final del año.




