La Ciudad de Buenos Aires fue elegida por unanimidad como la próxima sede del Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries. La confirmación llegó durante el cierre de la trigésima novena edición celebrada en Córdoba, donde organizaciones sociales, políticas y feministas consensuaron un documento conjunto para postular a la capital del país de cara a las próximas convocatorias masivas.

La designación marca el regreso del evento al territorio porteño después de tres décadas. La primera vez que la capital albergó el acontecimiento fue en 1986, durante su edición fundacional, y luego repitió en 1996 en pleno contexto de resistencia a las políticas de ajuste de aquella época. En esta oportunidad, la postulación porteña se presentó como única alternativa y fue aprobada mediante la tradicional ovación de las delegaciones presentes, un mecanismo histórico de consenso federal.

Las claves de la medida y los ejes del debate

Durante la lectura del documento oficial frente a miles de asistentes, las organizaciones detallaron los motivos geopolíticos y sociales que fundamentan la elección de la CABA como epicentro para los próximos debates colectivos:

  • Escenario electoral: La elección busca visibilizar la movilización transfeminista en plena disputa de carácter nacional y en el centro neurálgico de los tres poderes del Estado.
  • Interpelación oficial: El documento planteó un rechazo directo a las medidas económicas de la administración de Javier Milei y cuestionó la gestión de la administración porteña en materia de seguridad y derechos sociales.
  • Genealogía histórica: Se recordó que el distrito fue cuna de la primera movilización de 'Ni Una Menos' y de los hitos iniciales de la marea verde en el país.
  • Ampliación de identidades: La agenda incluirá talleres y debates orientados a varones trans, varones homosexuales y diversidades que históricamente participan en la construcción territorial.

Desde la comisión organizadora destacaron que el impacto de estas jornadas suele transformar la dinámica social de las ciudades que las reciben, funcionando como una herramienta de politización para las nuevas generaciones frente al ajuste y la pérdida de derechos laborales y sanitarios.