Un golpe comando cuidadosamente planificado contra una conocida fábrica de cerámicos del norte platense derivó en la detención de uno de sus propios empleados, señalado como el entregador que facilitó los datos precisos sobre el traslado de la recaudación destinada al pago de haberes. El asalto, que movilizó a distintas dependencias policiales de la región, expuso las vulnerabilidades en los circuitos de seguridad interna de las empresas locales y puso en evidencia el nivel de sofisticación que alcanzan las maniobras delictivas cuando cuentan con apoyo desde dentro de los establecimientos productivos.
El suceso inicial se registró en las inmediaciones del depósito empresarial ubicado en la zona de 31 y 527, en el límite operativo de Tolosa y Ringuelet. Allí, el responsable de la logística de la firma arribó con los fondos necesarios para abonar los salarios del personal, una operatoria que requería efectivo debido a los canales habituales de pago de la compañía. En ese instante, dos delincuentes a bordo de una motocicleta enduro interceptaron a la víctima, la golpearon violentamente en la cabeza con la culata de un arma de fuego para neutralizar cualquier resistencia y se alzaron con un botín estimado en veinticinco millones de pesos.
La pista interna y el entrecruzamiento de datos
La investigación quedó bajo la órbita del Grupo Táctico Operativo de la comisaría undécima, cuyos efectivos descartaron desde el inicio la hipótesis de un robo al azar. La precisión quirúrgica sobre el horario de llegada del dinero, el recorrido y la dinámica del acceso al predio sugirieron una planificación previa respaldada por información confidencial. Las sospechas se cimentaron rápidamente sobre un empleado de treinta y uno años cuyas reacciones posteriores al asalto y contradicciones en su testimonio encendieron las alertas entre los investigadores.
La hipótesis judicial sostiene que el sospechoso filtró los movimientos internos y los horarios exactos en los que se trasladaba el dinero de los sueldos, un dato indispensable para que los atacantes concretaran la emboscada.
Con elementos probatorios respaldados por testimonios y seguimientos digitales, la Unidad Funcional de Instrucción número 7 solicitó las ordenes de allanamiento pertinentes al Juzgado de Garantías número 5. Los procedimientos se desplegaron de manera simultánea en domicilios situados en la zona de 141 y 527, en la vecina localidad de San Carlos, donde los uniformados lograron el objetivo principal de la manda judicial.
Secuestro de efectivo y avance de la causa
Durante el registro de las propiedades vinculadas al sospechoso, identificado formalmente como Josué Emanuel Suffi, los agentes hallaron una porción considerable del botín sustraído. En una bolsa de tela y sobres complementarios se incautaron casi cinco millones de pesos en efectivo, además de dispositivos de telefonía celular que serán sometidos a peritajes informáticos para reconstruir las comunicaciones previas y posteriores al atraco. También se secuestraron municiones de arma de fuego de grueso calibre, lo que agrava la situación procesal del imputado.
Mientras el detenido permanece a disposición de la justicia departamental bajo la carátula de robo calificado, los investigadores continúan con las diligencias orientadas a dar con el paradero de los dos autores materiales que ejecutaron el asalto a mano armada, así como a rastrear el destino del remanente del dinero que aún no pudo ser recuperado. El episodio abre un interrogante sobre los protocolos de seguridad que implementan las medianas empresas de la región para el manejo de sumas líquidas en contextos de creciente conflictividad social y delictiva.




