La posibilidad de dejar atrás el ritmo urbano y establecerse temporalmente en la cordillera patagónica suele chocar sistemáticamente contra las barreras económicas que impone el mercado inmobiliario turístico. Sin embargo, existen alternativas vigentes que apuestan por el intercambio de tiempo y esfuerzo en lugar del dinero, una modalidad que gana terreno entre quienes buscan experiencias de vida alejadas de las grandes urbes y conectadas con la naturaleza productiva. Una reciente convocatoria lanzada desde el sur argentino reavivó el interés por este esquema al buscar voluntarios dispuestos a instalarse en un entorno de montaña sin abonar alquiler.

La propuesta surge desde Chacra Kremen, un espacio emplazado en El Bolsón, muy cerca de los límites con la provincia de Neuquén y a pocos kilómetros de Bariloche, donde conviven la producción agrícola, el alojamiento para viajeros y diversas iniciativas de autogestión. Lejos de tratarse de un complejo hotelero concebido para el descanso pasivo, el lugar funciona como un núcleo de actividad constante que requiere manos dispuestas para las labores cotidianas de la tierra, la carpintería y el mantenimiento de infraestructura en zonas agrestes.

Tareas rurales, convivencia y requisitos excluyentes

El esquema de participación demanda unas veinte horas de colaboración semanal, distribuidas de manera tal que los voluntarios disponen de tres jornadas completas libres para recorrer los senderos, montañas y lagos de la región. Las responsabilidades varían según la época del año en curso, abarcando desde la poda, el manejo de huertas orgánicas y el cuidado de animales de granja durante la primavera y el invierno, hasta tareas de carpintería menor, albañilería y acondicionamiento general de los espacios verdes y comunitarios. Asimismo, la dinámica exige la rotación en las labores domésticas cotidianas, como la limpieza de cocinas, baños y dormitorios compartidos.

Para formar parte de esta experiencia, los organizadores establecieron un perfil riguroso que contempla edades de entre 20 y 50 años, fluidez en el idioma español y un nivel básico de inglés para la interacción con otros viajeros de distintas nacionalidades. La contraprestación ofrecida comprende el hospedaje sin cargo, que puede concretarse en habitaciones compartidas dentro del predio o mediante la instalación de carpas en un área de campamento habilitada, además del acceso a una cocina equipada y a conexión a internet de alta velocidad para quienes deban mantener actividades laborales a distancia. No obstante, los postulantes deben contemplar por cuenta propia los gastos correspondientes a los pasajes de traslado hacia la Patagonia, la alimentación diaria, los seguros de viaje y el equipamiento personal necesario para afrontar el clima cordillerano.