La salud del máximo referente de la Iglesia Católica volvió a centrar la atención internacional luego de que la Oficina de Prensa de la Santa Sede confirmara formalmente que el papa León XIV fue diagnosticado con un adenocarcinoma pulmonar, una patología oncológica que obligó al equipo médico a realizar una intervención quirúrgica de complejidad para extirpar el lóbulo inferior del pulmón derecho. El procedimiento, que se llevó a cabo en las instalaciones del Policlínico Universitario Agostino Gemelli en Roma, transcurrió según lo previsto y encendió las alarmas en el Vaticano, aunque los reportes oficiales llevaron tranquilidad sobre el postoperatorio inmediato del Sumo Pontífice.
La operación quirúrgica tuvo una duración total de tres horas, con un tiempo neto en el quirófano de noventa minutos, y se concretó mediante el uso de una técnica videoasistida que permitió a los especialistas realizar una resección radical de la zona afectada. El equipo médico que encabezó el procedimiento estuvo conformado por destacados profesionales de la salud romana, liderados por el profesor Stefano Margaritora, junto a la profesora Elisa Meacci, la doctora Maria Teresa Congedo y el doctor Leonardo Petracca Caravella, respaldados además por un área de anestesiología coordinada por el profesor Massimo Antonelli.
El examen histológico extemporáneo confirmó el diagnóstico sospechado en los estudios preoperatorios: un adenocarcinoma pulmonar que requirió la extirpación quirúrgica del lóbulo inferior derecho, concluyendo sin complicaciones imprevistas.
El parte médico y los próximos pasos en la recuperación
Tras finalizar la intervención sin registrar complicaciones intraoperatorias, el Santo Padre despertó con absoluta regularidad y, luego de cumplir con los protocolos de observación en el área de cuidados críticos, fue trasladado de regreso a su habitación situada en el décimo piso del centro médico romano. Desde la Santa Sede indicaron que las próximas jornadas serán determinantes para evaluar la evolución clínica y definir los tiempos de internación, un proceso que mantendrá en vilo a millones de fieles en todo el mundo mientras se aguardan nuevos comunicados oficiales sobre su estado general.




